AstraZeneca, una de las farmacéuticas que ayudó en el control de la pandemia de COVID-19 con el desarrollo de una vacuna, se plantea abandonar este negocio y centrar sus esfuerzos en otros terrenos. Así lo ha confesado Pascal Soriot, el director general de la empresa, a la agencia Reuters¿Cuáles son las razones que han llevado a la compañía a dejar de lado las vacunas?

El directivo asegura que los retrasos en la producción, las investigaciones de las autoridades sanitarias sobre posibles efectos secundarios graves y la preocupación por su vida útil, relativamente corta si se compara con otras vacunas, han obligado a AstraZeneca a replantearse su papel en el desarrollo de estos fármacos. La última razón, por ejemplo, se ejemplifica con la protección que ofrecen vacunas como la de la viruela, y la que garantiza la desarrollada contra la COVID-19 (menos de un año en el mejor de los casos).

El CEO recalca, eso sí, que nunca va a lamentarse del trabajo realizado junto a la Universidad de Oxford a la hora de desarrollar una vacuna contra la COVID-19, porque su labor en este sentido ha salvado más de 6 millones de vidas en todo el mundo.

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