Debido a la fuerte crisis económica mundial por el COVID-19, desde la Unión Demócrata Independiente (UDI) elaboraron un paquete de medidas para disminuir los gastos del Estado, propuestas que hicieron llegar al Congreso en una carta donde se pide eliminar las dietas vitalicias que reciben los ex Presidentes chilenos.

Según la misiva, los ex Presidentes reciben más de $9,3 millones cada uno, cifra que no considera otros beneficios, tales como el pago de sus traslados y respectivas oficinas.

Al respecto, la jefa de bancada de la UDI, María José Hoffmann, indicó a El Mercurio que “la crisis sanitaria instalada en el país requiere de todos y cada uno de los esfuerzos de los políticos, incluidos ex Presidentes”.

De hecho, según indicó la UDI, los dineros recibidos por concepto de dietas vitalicias por Michelle Bachelet, Ricardo Lagos y Eduardo Frei, “significan un costo mensual de $28.049.553, lo que en un año corresponde a $336.594.636”.

En tanto, sobre lo gastado en oficinas y traslados, el partido sostuvo que “es de $9 millones para cada uno. Así, si se suman los gastos de renta vitalicia más la asignación mensual, el Estado de Chile desembolsa 660.594.636 pesos anuales“.

Para tener una idea, el monto es superior al que reciben los ex mandatarios de Argentina, por ejemplo, que gira en torno a los $2,4 millones. Incluso, si se suma la pensión vitalicia con los gastos asociados en Chile, se supera el sueldo de un ex presidente de los Estados Unidos, donde es de $14,6 millones.

La experiencia internacional

Pese a que la idea de quitar las dietas vitalicias a los ex Presidente puede parecer nueva, ha sido ampliamente discutida en todo el mundo, incluido nuestro país.

Uno de los primeros planteamientos se dio al interior de la misma UDI, cuando en mayo del 2016 plantearon que los fondos de las pensiones presidenciales debían venir desde La Moneda y no del Congreso. Además, en julio de 2019, algunos diputados de RN pidieron reducir los ingresos por este concepto a la mitad.

En tanto, las dietas para ex Presidentes ya han sido eliminadas en algunas naciones de nuestra región, como en Uruguay, donde la ley que lo permitía fue derogada en 1995. Actualmente, los mandatarios uruguayos no cobran una pensión especial y participan del mismo régimen que el resto de los ciudadanos.

Además en Brasil el beneficio funcionó hasta 1988 cuando la Constitución de ese año eliminó algunas de las medidas tomadas por la dictadura militar que gobernó el país. Actualmente, la pensión vitalicia es sólo para las viudas o viudos y asciende a $10,4 millones.

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