Un proyecto “alternativo” y que apunta a contrarrestar un nuevo retiro masivo desde los fondos de pensiones, fue el que ingresó ayer -con discusión inmediata- el Gobierno y que fue aprobado en general por la comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados mientras, en paralelo, la comisión de Constitución discute la iniciativa que busca concretar una vez más un rescate previsional sin restricciones.

La propuesta del Ejecutivo también permite un retiro de entre 35 y 150 UF, pero con importantes bordes. Estos fondos solo podrían ser destinados a pagos de pensiones alimenticias, una primera vivienda, deudas financieras bancarias y no bancarias y gastos en salud.

Proyecto que, según el Presidente Gabriel Boric, nació al alero de “conversaciones intensas con parlamentarios y el objetivo es “aliviar a las familias que tienen deudas y que sabemos que la han pasado muy mal”. Eso, subrayó, “tenemos que conciliarlo con no dispararnos en los pies como sociedad”, aludiendo a los efectos que generaría en la inflación y en el sistema financiero un nuevo giro del 10%.

Mientras que a juicio del ministro de Hacienda, Mario Marcel, a las familias se les debe responder “con medidas que no agreguen leña a la hoguera de la inflación, que no presionen la inflación”.

Sin embargo, para los expertos, la medida propuesta por el Gobierno seguiría siendo dañina para el sistema de pensiones. “Considero lamentable la iniciativa”, sostuvo a Emol el economista que lideró la comisión asesora presidencial sobre el sistema de pensiones bautizada con su apellido, David Bravo.

“El Presidente y los ministros(as) que hasta ayer (el lunes) estaban alineados con indicar que era una mala política utilizar los fondos de pensiones para resolver otras necesidades que requieren otras políticas, ceden ahora a la popularidad de la medida”, dijo. “Antes se habló de un retiro ‘extraordinario’ como fue el primer retiro, ahora se hablará de un retiro ‘acotado’, agregó.

Sumado a ello, señaló que con esto la administración de Boric “se perdió la oportunidad de usar el capital político de las autoridades nuevas y el nuevo Gobierno para tomar las medidas correctas. Parece que cuesta mucho ser impopular, aunque sea por las razones correctas. Al igual como ocurrió con el primer y los retiros siguientes, la víctima principal son los ahorros de pensiones”.

“Me parece que el tema del quinto retiro era un verdadero test para este Gobierno sobre su capacidad de gobernabilidad para los meses que vienen, y tiendo a pensar que ese test lo está reprobando”, manifestó el académico de la U. Católica.

“Los retiros son una política inadecuada simplemente porque no se pueden tocar los fondos de pensiones para necesidades de corto plazo. Eso lo indiqué en su oportunidad con mucha anticipación a que se presentara el primer retiro y advertí que esta puerta no se iba a poder cerrar”, recalcó. “Lamentablemente los retiros han sido una droga para la clase política, liderada por los(as) parlamentarios(as) pero que, lamentablemente terminaron involucrando al Gobierno y los ministros de Hacienda. Así ocurrió en el Gobierno anterior y así parece estar ocurriendo ahora”, añadió.

Para Alejandro Guzmán, docente de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile, “cualquier medida que implique retiro de fondos previsionales, independiente de su destino, tendrá efectos sobre las futuras pensiones e incluso de las actuales”.

Aunque comentó que “la previsión implica construir un capital futuro para financiar la época de retiro”, por lo que “si una persona construye su patrimonio, por ejemplo, invirtiendo en bienes raíces y si para ello utiliza sus ahorros, se cumple el objetivo de una forma alternativa (finalmente a la edad de retiro tendrá un patrimonio objetivo)”.

Además, indicó que con este retiro “acotado” propuesta por el Gobierno “efectivamente se espera un menor impacto inflacionario dado que una parte importante de los recursos se destinaría al pago de deudas (hipotecarias y servicios básicos), por lo que esos recursos no entrarían al flujo de gastos y consumo”.

Por su parte, Carolina Molinare, economista e OCEC de la U. Diego Portales, expuso que si bien el proyecto del Ejecutivo surge como una alternativa “menos dañina” respecto a un nuevo giro masivo, sostuvo que, de todas formas, “sienta un mal precedente, porque si bien no es igual a los otros retiros, deja la puerta abierta para que en cualquier otro momento se presenten medidas que sigan desfondando los fondos de pensiones”.

También recordó que bajo circunstancias “muy específicas” algunos países han utilizado mecanismos de retiros de fondos de pensiones, “pero con devolución obligatoria”.

“Este proyecto alternativo presentado por el Gobierno no obliga a realizar la devolución, por lo tanto, necesariamente se generará un impacto negativo sobre las pensiones. Si en cambio el proyecto del Gobierno contemplara la devolución de los recursos ese efecto negativo se reduciría significativamente”, manifestó Molinare.

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