La escasa magnitud de los hechos de violencia el pasado 18 de octubre y la baja respuesta a la convocatoria a movilizaciones son para Ascanio Cavallo evidencia de que “el ciclo de crisis iniciado en 2019 terminó”, o al menos, “cambió”.

Porque como también apuntaba hace un par de semanas Carlos Peña, las condiciones que originaron el 18-O no sólo siguen vigentes, sino que empeoraron.

En estos años, “hemos seguido un zizagueo caprichoso”, según Cavallo y tenemos un gobierno que “más que cualquier otro parece ser fruto de la casualidad”.

Y frente a eso, y a la amenaza con forma de pinza que acecha a La Moneda –descontrol del orden público y deterioro económico- queda esperar madurez y flexibilidad de las autoridades, y no que se aferren a un programa.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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