El gobierno de Gabriel Boric intentó parar el retiro desde los fondos de pensiones impulsado por diputados con su propio proyecto anunciado por el ministro Marcel; un retiro acotado, pero un retiro al fin. El hecho marca la debilidad política del gobierno, que a un mes de haber asumido luego de ser electo con una gran votación, no es capaz de alinear a sus parlamentarios para rechazar una de las peores políticas públicas conocidas. Derrota para el Presidente Boric, los ministros Marcel y Jackson, y para la toda la coalición, pues es vox populi que ha sido el Partido Comunista el que no ha dado los votos decisivos. El PC confirma su política de una pata adentro del gobierno y otra afuera, y hace primar su objetivo de destruir el sistema de pensiones por sobre el de dar estabilidad financiera al país y viabilidad política al gobierno.

El ministro de Hacienda ha intentado defender su proyecto señalando que no tendría efectos sobre la inflación y la liquidez y tendría un impacto muy acotado sobre el sistema financiero. No es tan así. Como Mario Marcel sabe, el dinero es fungible y eso significa que una persona que recibe dinero para pagar una deuda, libera el que tenía destinado a eso para otro gasto, muy probablemente consumo. Sí hay impacto, aunque sea menor en primera instancia, sobre la liquidez, la inflación y el sistema financiero. Es complejo el “micro management” que el ministro pretende hacer acotando los usos del retiro, y tendrá en la Cámara de Diputados un enemigo poderoso que, vía indicaciones, intentará anular sus esfuerzos con el aliado también poderoso de los matinales de la TV. El retiro de Marcel deteriorará asimismo las arcas fiscales, pues el gobierno gastará más en la Pensión Garantizada Universal para suplir los recursos mermados de las cuentas en las AFP. Lo hará en una medida menor que el que impulsan los diputados, es cierto.

Pero en la decisión del gobierno hay otro problema y es el verdadero fantasma que no dejará dormir a Marcel: la dinámica que se ha creado en torno a los retiros. Ya tenemos a pocas horas del anuncio del ministro cuatro nuevos proyectos de diputados que impulsan un sexto retiro (en rigor, el cuarto no existió; pero bueno, todo es una impostura en los retiros, recordemos que se llamaron retiros del 10%, que nunca fueron de 10%). Eso es lo que puede destruir el mercado de capitales con una lógica similar a una corrida bancaria y hacer imposible el manejo de la economía chilena y del país.

Fue el populismo brutal de la izquierda el que impulsó los retiros que pueden empobrecer a los chilenos hasta un límite impensado. Fue la complicidad cobarde de muchos parlamentarios de derecha la que le echó bencina a la hoguera; esperemos que prime ahora una mirada republicana que evite el descalabro. No es la hora de la venganza sino la del patriotismo.

Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo, para La Tercera

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