El engaño perpetrado a los chilenos por Rodrigo Rojas Vade al presentarse como enfermo de cáncer supuestamente desatendido por nuestro sistema de salud fue la gota que rebalsó el vaso, reveló a un impostor y es la demostración cruda de lo que afirmara el escritor Gonzalo Contreras cuando dijo que hoy, en el Chile de la Convención, hay que acreditar daño para tener voz, calificando esa actitud como moralista y puritana. Cada día hay más evidencia de que la pretendida superioridad moral de los representantes de la Lista del Pueblo tiene pies de barro y se funda en falsedades.

El descalabro de la Lista del Pueblo entrega una oportunidad a los políticos, no para reivindicarse, bastante tiempo habrá de transcurrir antes que ello ocurra; pero al menos para demostrar que no son solo ellos los responsables de degradar los asuntos públicos, sino que ese es un riesgo inherente a la naturaleza humana que crece cada vez que entregamos más poder a las autoridades para manejar nuestras vidas. Los vilipendiados políticos tienen, así, una oportunidad. ¿La tomarán?

El pronóstico es reservado. Frente a los retiros desde las cuentas de AFP, calificados por la casi unanimidad de los expertos como la peor política pública de los últimos tiempos, los políticos dudan y muchos de ellos se hacen los lesos frente al daño que provocarán a los chilenos. Algunos lo harán por ignorancia, pero los más por falta de coraje, populismo o por una suerte de nueva corrupción. Los temores expresados por el Banco Central empiezan a hacerse realidad, vivimos la mayor inflación de los últimos cinco años, el Consejo de Estabilidad Financiera es citado con urgencia, la UF supera ya los 30 mil pesos y nos esperan más alzas de precios y mayor pago de intereses.

En la centroizquierda, con la excepción del diputado Auth, se ha terminado apoyando siempre el retiro. Hoy el senador Montes y las senadoras Goic y Rincón dicen no estar de acuerdo. ¿Serán capaces de mantener esa posición? Su candidata, Yasna Provoste, no ha dicho ni pío. En la izquierda lo votarán a favor y Boric, demostrando que la gobernabilidad no es lo suyo, sigue mirando para el lado.

En la derecha el panorama tampoco es tan claro. La UDI y Evópoli parecen alineados con el voto en contra, pero RN no es capaz de convencer a su bancada populista, aquella que en lugar de ejercer liderazgo convenciendo a la gente de las mejores políticas, mira las encuestas antes de decidir. Vean que pasó con Pamela Jiles, vean lo que le ha ocurrido a este gobierno que ha perdido poder por tratar de agradar a la izquierda, vean lo que le pasó al candidato eterno de la derecha. La excepción es Sebastián Sichel, quien se niega a seguir ese camino; el de la nueva corrupción, que no vende su conciencia por dinero, pero que sí lo hace por votos.

Por Luis Larraín, presidente del Consejo Asesor de Libertad y Desarrollo, para La Tercera

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