Sorprende el comprobar que, en las interpretaciones y proyecciones políticas de las últimas elecciones, se repita -con no poca ligereza- que “todo se corrió al centro”, haciendo referencia a las arcaicas coordenadas de Izquierdas y Derechas aparecidas durante la Revolución Francesa (1789).

Lo anterior no sería preocupante si no fuera porque con esa engañosa hipótesis se insinúa a la comunidad la quimera de un futuro de tranquilidad y contento.

Es tan así que, matices más matices menos, ahora los señores políticos “son todos de centro”, cómoda ubicación para los tiempos que se viven y, si además posan de “independientes”, miel sobre hojuelas…

El problema se presenta cuando a la comunidad le resulta difícil identificar aquellos aspectos que diferencian las opciones que ellos representan. Es como tratar de distinguir una sandía cuando dicen que… “todas son verdes”, lo que es relativamente cierto, pero las hay más verdes, menos verdes, jaspeadas, lisas, verde oscuras… etc.

En el caso de los candidatos, es aún más engañoso decir que “tienden al centro” porque es una referencia relativa, es un acto de ilusionismo “geográfico o topográfico”, no de principios y menos de valores. Podría darse el caso “eventual” que el centro, al que se hace referencia, esté corrido a la izquierda, con lo cual quedaría todo distorsionado (cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia).

Ante tal eventualidad, esta sagaz pluma sugiere a sus contertulios aplicar en sus análisis de contingencia y en la evaluación de sus candidatos, el test PVR que mide “Principio y Valores Reales®️” (®️derechos reservados). Así podrán saber quién es quién… quien es “positivo, negativo o falso positivo,” y evitarán que los “vacunen” una vez más.

Que quede claro: no es lo mismo dejarse engañar con una referencia topográfica, que preocuparse de verificar en cada uno de los personajes que actúan en política, cuáles son los principios que orientan su accionar.

Urge, entonces, la necesidad de identificar en los actores políticos cuáles son aquellas normas, principios y valores que, teniendo un carácter general y permanente, no están dispuestos a transar. Por ejemplo, el valor de la vida, la libertad, la justicia justa, el estado de derecho, la propiedad…

Por lo mismo, más que distraerse o engañarse hablando de derechas o izquierdas, nuestras referencias políticas deben ser… “los principios de la Sociedad Libre”, donde la vida y la libertad, en todas sus acepciones -sociales, políticas, económicas, religiosas, etc.- son las normas que guían y regulan la vida en comunidad, son el faro que orienta al hombre en sociedad.

¿Cómo traer de vuelta al “Caballero de los Espejos” (Sansón Carrasco), ese mágico personaje de Don Quijote de la Mancha (Cervantes) quien, al final de la novela, enfrenta a don Quijote con un espejo para que despierte de su quimera y asuma su realidad?

Si nosotros nos miráramos en el espejo de Sansón Carrasco descubriríamos que las coordenadas geográficas (I/D) nos están diciendo bastante menos que los verdaderos principios que suscriben los políticos… asunto más que preocupante

por  Cristián Labbé Galilea