La mejor evidencia que las energías positivas se estarían alineando con el “Rechazo” al proyecto de nueva Constitución entregado por la Convención, ha sido la diferencia entre la “provocadora y arrogante” actitud de los constituyentes durante el tiempo en que estuvieron convocados, y su conducta “disciplinada y cuidada” en la ceremonia final.

Nadie duda que en ese acto se buscó contrarrestar las aprehensiones sobre el propósito refundacional que persigue la izquierda radical.

Con calculadas actitudes de “forma”, se pretendió distraer “el fondo” del proyecto en cuestión, pero… “les salió el tiro por la culata”; hasta los más incautos confirmaron que: “el diablo, cuando quiere hacer pillerías… de piadoso se viste”.

Por lo mismo, que nadie se sienta confiado, “el momento de la verdad” será en septiembre… no antes; antes habrá altos y bajos en las encuestas, sumas y restas en los cálculos políticos, ánimos de esperanzas y desesperanzas, pero lo importante es que a ningún sector político se le ocurra pensar que, en este trascendental momento, es “una pieza clave”. El camino está claro…. ¡la comunidad tiene que perseverar y los políticos callar!

Es el tiempo de todos, no de una u otra corriente política, de un sistema económico u otros, tampoco de ningún grupo etario, de género o sector socioeconómico; es el turno de la Sociedad Civil en su totalidad, de nadie en particular… Es la hora de pensar en “el bien superior a proteger”: la paz social, la sociedad libre, la institucionalidad republicana y todo aquello que -entre otros aspectos- nos dé garantías de orden, seguridad, justicia justa, progreso y bienestar.

En el fondo, hay que “Rechazar” que el país entre en un espiral de incertidumbre, inestabilidad y estancamiento. ¿Alguno de mis sagaces parroquianos duda que, de ganar el apruebo, la plurinacionalidad, las autonomías regionales, las restricciones a la libertad, al emprendimiento y a la propiedad, es decir, el sistema político, económico y social que se nos quiere imponer… operará de hecho y no de derecho?

Por lo mismo, siendo “el fondo” tan trascendental, “la forma”, en esta oportunidad, cobra especial importancia… se debe privilegiar la claridad por sobre el frenesí, la razón sobre la vehemencia, la emoción sobre el arrebato, las advertencias sobre las descalificaciones; así, la tolerancia con aquellos que han estado siempre en otras trincheras será un antídoto al odio y la violencia que promueve la izquierda.

Que nadie se mueva a engaño: cuando volvamos a tener un futuro promisorio, “habrá medallas para todos”, moros y cristianos, amarillos y rosados; por ahora lo importante es defender con convicción nuestro patrimonio cultural, institucional y republicano… Las naturales diferencias, propias de un sistema democrático, las discutimos después de septiembre…. ¡Lo primero es lo primero!

Por último, debemos estar preparados para neutralizar las maniobras que intentará el gobierno para lograr sus objetivos; no se olvide mi perspicaz lector que el gobierno y la Convención, para estos efectos, “son siameses” y que: “cuando el diablo está amenazado… es capaz de cualquier desaguisado”.

por  Cristián Labbé Galilea