El fiscal jefe de la Fiscalía de Chillán, Sergio Pérez Novoa, entregó detalles del asesinato de un carabinero en esa ciudad, ocurrido durante la madrugada de este jueves en medio de un procedimiento de control.

El persecutor indicó que carabineros se encontraba realizando rondas ante llamadas de alerta de vecinos por vehículos con vidrios polarizados que circulaban por las calles cercanas a Eduardo Ossandón y Juan Francisco González. La alerta de los vecinos se daba por miedo a posibles robos.

En ese sentido, al menos dos patrullas concurrieron al sector. Un vehículo fue fiscalizado. Tras ello, los policías divisaron otro auto sospechoso, al final de un pasaje, y tres uniformados fueron a inspeccionar a pie. Dos personas se encontraban adentro del auto y al ver la presencia policial decidieron huir.

El carabinero Breant Washington Rivas Manríquez, de 23 años, retuvo a un sujeto que intentó escalar una pandereta. Sin embargo, en ese instante apareció un tercer sujeto disparando por la espalda al uniformado en al menos dos ocasiones.

Otro uniformado abatió al atacante dándole muerte a tiros. Según los primeros antecedentes, el atacante habría disparado con un arma de 9 milímetros. Al momento de ser abatido, el atacante mantenía el arma empuñada y “bala pasada”, dijo el fiscal.

“En nuestro concepto, habiendo realizado los peritajes en el sitio del suceso, se da la dinámica de legítima defensa a terceros. Es decir, el carabinero actuó, utilizando su arma de servicio, para repeler la agresión que recibía otro carabinero”, explicó el persecutor.

El copiloto del automóvil fiscalizado fue detenido: se trata de un menor de 16 años, quien cuenta con tres órdenes de aprehensión pendiente. Además, mantenía droga en su poder.

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