“Rusia podría destruir todos los países de la OTAN en media hora si hubiera una guerra nuclear”, desafió Dmitry Rogozin, el jefe de la agencia espacial del Kremlin y uno de los funcionarios más allegados a Putin.

Este funcionario de línea dura, de 58 años, sin embargo, afirmó que Rusia no quiere que el conflicto escale a una etapa nuclear: “Porque las consecuencias del intercambio de ataques nucleares afectarán al estado de nuestra Tierra”. “Por lo tanto, tendremos que derrotar a este enemigo económica y militarmente más poderoso con medios armados convencionales”, agregó.

El jefe de la agencia Roscosmos también admitió que el objetivo de la invasión rusa es “derrotar al enemigo Occidente y expulsar a Ucrania del mapa”

Rogozin, además, insinuó que Putin pondría a Rusia en pie de guerra, en medio de las especulaciones de que se está preparando una movilización masiva para reforzar su debilitado esfuerzo bélico. “La industria debe ser obligada inmediatamente a servir a los objetivos militares. Esto debe hacerse de inmediato y rápidamente”, dijo.

Las declaraciones de Rogozin se produjeron durante el último ensayo general del desfile del Día de la Victoria, que tendrá lugar mañana en Moscú, en el que se exhibirá el poderío militar ruso en la Plaza Roja, a pocos metros del Kremlin.

Utilizando una palabra que Putin ha prohibido en relación con Ucrania – “guerra”- dijo: “Esta es una guerra por la verdad, y por el derecho de Rusia a existir como un Estado único e independiente”.

E insistió: “La mera existencia de una Ucrania separada de Rusia la convertirá inevitablemente en antirrusa y en un trampolín de Occidente para la agresión contra nuestro pueblo”. “Por eso lo que llamamos Operación Militar Especial va mucho más allá de su significado y geografía originales”, agregó.

En un rapto de honestidad brutal, Rogozin contradijo a Putin: “No estamos luchando contra los nazis en Ucrania. Estamos liberando a Ucrania de la ocupación de la OTAN y alejando al peor enemigo de nuestras fronteras occidentales”.

Mientras Rogozin lanzó su amenaza, Moscú prepara un show con armas termonucleares en la Plaza Roja para su desfile del Día de la Victoria. El arma intercontinental, que pesa 49,6 toneladas, puede desplazarse hasta 24.500 km por hora y es capaz de alcanzar objetivos a 12.000 km de distancia, lo que significa que podría alcanzar Londres o Nueva York en cuestión de minutos.

El arma de destrucción masiva estará escoltada por varios lanzadores de misiles Iskander-M, mientras hombres y mujeres marchen fuera del Kremlin vestidos con trajes militares, ondeando banderas rusas y realizando saludos.

También, se espera que ocho cazas MiG-29 vuelen en formación de “Z”, la insignia utilizada por el ejército de Putin como símbolo de su acción militar en Ucrania, que los analistas han comparado con la esvástica utilizada por los nazis.

Mientras los aliados festejan el triunfo frente a los nazis el 8 de mayo, Rusia lo hace el 9 y su Día de la Victoria es uno de las jornadas festivas más importantes. El ministro ruso de Defensa dijo que “este año, los desfiles militares se celebrarán en 28 ciudades rusas”, detallando que “cerca de 65.000 personas, unos 2.400 tipos de armamento y equipos militares y más de 460 aviones serán movilizados”.

El presidente ucraniano Volodimir Zelensky recordó hoy la fecha con un impactante video en el que reclama mayor atención mundial ante las atrocidades rusas.

Grabado entre los restos de un barrio bombardeada por las fuerzas de Vladimir Putin en la pequeña ciudad de Borodyanka, el ucraniano afirma que décadas después del final de la Segunda Guerra, “el mal ha vuelto”, “la oscuridad ha llegado a Ucrania”, en referencia al 24 de febrero, fecha del inicio de la invasión rusa.

“Decís nunca más. Decíselo Ucrania. El 24 de febrero se borró la palabra ‘nunca’. Balas y bombas. Cientos de cohetes a las 4.00 de la madrugada que despertaron a toda Ucrania. Escuchamos las terribles explosiones. Escuchamos ‘otra vez’”, afirmó Zelensky ante las torres de Borodianka, en la región de Kiev, unos edificios civiles de nueve plantas bombardeados por las fuerzas rusas.

“Nuestras ciudades sobrevivieron a la terrible ocupación y tardamos casi 80 años en olvidarlo, pero hemos vuelto a ver una ocupación otra vez. Es la segunda ocupación de nuestra historia y en casos como el de Mariupol, la tercera. Los nazis mataron a 10.000 civiles en los dos años de ocupación. Rusia ha matado a 20.000 en dos meses de ocupación”, aseguró.

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