Malaya-Rohan es un pequeño pueblo agrícola, que su último sobresalto ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. A pocos metros de la municipalidad hay una fosa común que abrieron los nazis antes de escapar hacia Berlín, y los habitantes del pueblo siempre consideraron que Rusia era una amiga para siempre. Se equivocaron: el 24 de febrero de 2022, con las primeras luces del alba, cerca de 30 tanques ingresaron por el camino que indica la entrada a Malaya-Rohan.

Y desde ese momento, la vida cambió para siempre.

Por este camino lateral ingresaron 30 tanques y decenas de soldados al pueblo de Malaya Rohan, que ya había sufrido la invasión de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. (Foto: Franco Fafasuli)Por este camino lateral ingresaron 30 tanques y decenas de soldados al pueblo de Malaya Rohan, que ya había sufrido la invasión de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. (Foto: Franco Fafasuli)
Otro tanque ruso destruido por las tropas de Ucrania durante la contraofensiva en el Frente Este. (Foto: Franco Fafasuli)Otro tanque ruso destruido por las tropas de Ucrania durante la contraofensiva en el Frente Este. (Foto: Franco Fafasuli)

La invasión rusa sobre el territorio ucraniano implicaba un raid sin escalas hasta Kiev. En este contexto estratégico, las tropas enviadas por el Kremlin sólo debían abastecerse en Malaya-Rohan y marchar hacia Kharkiv para asegurar el control de la segunda ciudad de Ucrania. Pero la resistencia local fue mas intensa de lo esperado, y este pequeño agrícola se convirtió en un inesperado campo de batalla.

Panikaryov Mykola, es jubilado y ayer (9 de mayo) cumplió setenta años. Estaba arreglando los destrozos que dejó la batalla de Malaya-Rohan, y ya lo toma como un hecho natural que frente a su casa se encuentren los restos de un tanque ruso abandonado.

Panikaryov Mykola posa al lado de los restos del tanque ruso que están frente a su casa. Foto: Franco Fafasuli)Panikaryov Mykola posa al lado de los restos del tanque ruso que están frente a su casa. Foto: Franco Fafasuli)

“Cuando empezó la invasión, yo estaba acá. Entraron muchos tanques, y muchas tropas. Me asusté mucho, pero tenía que cuidar mi casa. A los días de la guerra, decidí irme. Me fui a Kharkiv con mi esposa y mi hija”, contó Panikaryov Mykola a Infobae.

-¿Cuando regreso a su casa?

-Un vecino me dijo que hubo un combate con los rusos, y que los rusos se habían ido. Ahí volví y vi que mi casa estaba destruida. Una parte del tanque estaba adentro del jardín y con unos vecinos lo tiramos al costado de la calle.

-¿Y ahora se queda acá?

-Voy y vengo. Tengo que arreglar los techos, y sacar los escombros. Ahora ya estoy más tranquilo, los rusos se fueron.

-¿Vuelve a su casa en Kharkiv para festejar su cumpleaños?

-Vuelvo. Pero no puedo festejar. Los negocios están cerrados y no se puede hacer una torta. Es la guerra.

Panikaryov Mykola, el enviado especial de Infobae, Román Lejtman, y el traductor Andrii Ovod. Foto: Franco Fafasuli)Panikaryov Mykola, el enviado especial de Infobae, Román Lejtman, y el traductor Andrii Ovod. Foto: Franco Fafasuli)

La retirada rusa de Malaya-Rohan significó que las tropas ucranianas se desplieguen por el pueblo para controlar esta posición ganada al Kremlin. Se pueden observar tanques ubicados en lugares claves de Malaya-Rohan y un dispositivo de abastecimiento bélico que sirve para abastecer al Ejército de Ucrania que avanza en el cercano frente de batalla.

Un tanque ucraniano apostado en una calle lateral que conecta con la autopista que une Malaya-Rohan con Kharkiv. (Foto: Franco Fafasuli)Un tanque ucraniano apostado en una calle lateral que conecta con la autopista que une Malaya-Rohan con Kharkiv. (Foto: Franco Fafasuli)
Restos de pertrechos rusos que las tropas de Ucrania recogieron cuando terminaron de recuperar el pueblo de Malaya-Rohan. (Foto: Franco Fafasuli)Restos de pertrechos rusos que las tropas de Ucrania recogieron cuando terminaron de recuperar el pueblo de Malaya-Rohan. (Foto: Franco Fafasuli)

Genadii Reshetnyak tiene 53 años, es pastor desde chico, y se quedó en Malaya-Rohan durante toda la ocupación. “Los rusos pusieron los tanques al lado del campo y las vacas. La situación era difícil, y nosotros nos dedicábamos a salvar a los animales. Así fue hasta que los rusos se fueron de acá”, recordó Reshetnyak.

-¿Usted trataba de salvar a las vacas, mientras combatían las tropas rusas y el Ejército de Ucrania?

-Sí. Murieron 120 animales, muchos chanchos. Pero salvamos a varios.

-¿No iba al refugio?

-A la noche. De día me quedaba con los animales.

-¿Cómo fue el combate que terminó con los rusos acá?

-Duró días. Había mucho ruido, caían los cohetes y los tanques peleaban en el pueblo, y aquí en el campo. Al final, los rusos se fueron. Pero todo quedó destruido.

El pastor Genadii Reshetnyak, posa con sus perros, que estuvieron con él durante toda la ocupación rusa. Foto: (Franco Fafasuli)El pastor Genadii Reshetnyak, posa con sus perros, que estuvieron con él durante toda la ocupación rusa. Foto: (Franco Fafasuli)
Una van incendiada durante los últimos combates ocurridos en el campo que usa Genadii Reshetnyak para pastorear a las vacas. (Foto: Franco Fafasuli)Una van incendiada durante los últimos combates ocurridos en el campo que usa Genadii Reshetnyak para pastorear a las vacas. (Foto: Franco Fafasuli)

En Malaya -Rohan ya nadie presta atención a las sirenas, y sus pobladores evitan contar las violaciones a los derechos humanos cometidos por las tropas rusas que llegaron acá hacia fines de febrero.

Los muertos fueron enterrados en Kharkiv, y hasta ahora no se encontraron fosas comunes.

Si hay decenas de cohetes, obuses y minas terrestres escondidas en el campo. Un secreto que las tropas rusas que jamás develarán.

/Por Román Lejtman, enviado especial de Infobae a Ucrania