Pero más allá de la violencia y las disfunciones de nuestro sistema político, el Chile acostumbrado al eterno retorno, a no salir de los debates y quedarse pegado sin encontrar soluciones, volvió en estos días a uno de sus temas favoritos y más urgentes, la crisis de las pensiones.

Con la reforma presentada por el gobierno -la tercera de un tercer gobierno en menos de diez años- La Moneda al menos giró el foco de la discusión y logró controlar la agenda –otro punto a favor en unas de sus semanas más virtuosas en lo que va de gestión.

Pero en medio del debate sobre el neoliberalismo –y el asunto de los experimentos- y de la recesión que todos anuncian que se avecina –pese a algunas buenas señales-, la propuesta presidencial tiene un duro camino legislativo por delante.

 Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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