Hace unos días Teodoro Ribera (RN), ex canciller del segundo gobierno de Sebastián Piñera, publicó una columna de opinión en el diario boliviano “Página Siete”, donde realizó una fuerte crítica a la situación que vive la ex Presidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Áñez, a quien la justicia boliviana condenó a 10 años de prisión.

En la columna –titulada “Justicia para Jeanine Áñex”– el abogado chileno cuestionó el proceso judicial que ha enfrentado la ex senadora, acusando que ha habido un “uso autoritario de los mecanismos legales” y que “más que hacer justicia, se busca a través de ella atemorizar a la oposición y a la sociedad civil”.

En el texto, Ribera recordó que, en 2016, un referéndum “rechazó la intención de Evo Morales de repostularse por cuarta vez a la presidencia de Bolivia, pero 12 meses después, una atropelladora sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional torció la voluntad popular y habilitó su reelección”. Con ese precedente y “ensombrecida por una serie de irregularidades, la elección presidencial de 2019 dio lugar a semanas de convulsión social en Bolivia”.

“En este vacío político, la entonces senadora Jeanine Áñez Chávez asumió la presidencia constitucional de su país, lo que luego fue ratificado por el Tribunal Constitucional respectivo”, apuntó. Áñez estuvo en el interinato un año y en 2020 entregó el poder a Luis Arce, ex ministro de Economía de Evo Morales, quien ganó las elecciones.

“Confiando en el gobierno y justicia boliviana, la ex Presidenta decidió permanecer en su país. Hace unos meses fue encarcelada, y días atrás sentenciada a diez años de prisión por los delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución. La ONU, el Parlamento de la UE, el Comité contra la Tortura dependiente de la ONU y distintas democracias occidentales no tardaron en señalar que el proceso contra Áñez acusó fallas graves, contra el principio de legalidad, el debido proceso, entre otros”, subrayó Ribera.

También criticó que Añez “lleva presa más de un año en condiciones materiales y humanitarias graves e inhumanas”, y afirmó que Chile “no puede ser indiferente” ni “dejar a un lado y fuera de los temas regionales este encarcelamiento injusto de una ex Presidenta reconocida por la comunidad internacional”. “Debemos, como país democrático, apoyar cualquier acción que permita enmendar esta injusticia, de manera prudente, pero firme”, sostuvo.

Historiadora le enrostra a Evo Morales su “mala memoria”

Las críticas a Teodoro Ribera no tardaron en llegar y el encargado de realizarlas fue el propio ex Presidente de Bolivia, Evo Morales. “El ex canciller de la derecha pinochetista atenta contra la soberanía de Bolivia con mentiras en un diario prochileno de La Paz para defender al gobierno de facto que masacró a nuestros hermanos en Senkata y Sacaba. La extrema derecha chilena no tiene moral para hablar de justicia”, publicó Morales en Twitter.

Pero la polémica no quedó ahí y hoy se sumó al debate la historiadora boliviana Loreto Correa, quien en el mismo diario –”Página Siete”– replicó a Evo Morales y le recordó que cuando tuvo que huir del país, en noviembre de 2019, “la Cancillería chilena (por instrucciones del ex canciller Ribera), contactó al Gobierno de México para ofrecerle libertad de vuelo y combustible en Chile al avión que evacuaría a autoridades ligadas a Morales en Bolivia”.

En otra columna –”La mala memoria de Evo con relación a Chile”–, Correa parte diciendo que “hace pocos días el ex canciller de Chile Teodoro Ribera recordó con firmeza la profunda injusticia y transgresión a los DDHH más elementales de la ex Presidenta Jeanine Añez (…) En respuesta a ello, el ex Presidente Evo Morales descalificó –vía Twitter, como no– al ex canciller chileno acusándolo de derechista. Mala memoria tiene Morales sobre su salida de Bolivia, por eso conviene recordar un episodio no conocido y que revela los estándares de respeto a los DDHH que practica Chile como política de Estado”.

“Varado Morales en Cochabamba, luego de huir de La Paz en noviembre de 2019, la Cancillería chilena (por instrucciones del ex canciller Teodoro Ribera), contactó al gobierno de México para ofrecerle libertad de vuelo y combustible en Chile al avión que evacuaría a autoridades ligadas a Morales de Bolivia. También se ofreció ayuda a altas autoridades masistas, mientras campeaba la violencia en Bolivia, y el mismo ex canciller Ribera contactó por teléfono satelital a líderes que estaban en la clandestinidad. Reducida es la memoria de Evo”, sostiene la historiadora.

A su juicio, todas esas acciones “responden a una línea de conducta de la política exterior chilena de respeto a los derechos humanos y de apoyar los esfuerzos para fortalecer las instituciones en Bolivia. ¿Por qué? Porque en la medida que Bolivia es gobernable, próspera y democrática, la vida de los bolivianos es mejor y se evita el desorden y graves fallas institucionales que imperan en la frontera entre nuestros dos países”.

Correa hace ver, además, que en esa ocasión “el gobierno chileno reconoció al gobierno de Añez recién en una reunión posterior del Mercosur, pues no se quería involucrar en un tema interno (…) El gobierno chileno tuvo la claridad de ver la situación boliviana en su real dimensión y su objetivo fue ayudar a evitar una mayor confrontación interna y lograr que el bando masista pudiera retirarse sin problemas”.

“Si Teodoro Ribera ha realizado un descargo por el comportamiento de la justicia boliviana con la ex Presidenta, es porque esto ha traspasado fronteras. El mantenimiento de la situación de Jeanine Añez no colabora ni beneficia la reputación de su actual gobierno. Bolivia no puede seguir tapando el sol con un dedo. Son muchos los organismos y autoridades latinoamericanas (…) que ven un enjuiciamiento equivocado. ¿Acaso todos están errados? Claramente, no”, sostiene.

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