The Economist nuevamente le dedicó un artículo a Chile y al proceso constituyente en el que se encuentra el país, cuyo nuevo paso será la votación de la propuesta de nueva Constitución que tendrá lugar en las urnas el 4 de septiembre.

El plebiscito de salida será una votación de carácter obligatoria donde la ciudadanía debera aprobar o rechazar el texto desarrollado por los integrantes de la Convención Constitucional, quienes fueron elegidos en elecciones organizadas por el Servicio Electoral (Servel).

En la columna de opinión titulada “Los políticos latinoamericanos anhelan la utopía” -firmada por Michael Reid- se relata el impulso de refundación que se vive en distintos países de América Latina que se presentan en descalificaciones o en nuevos textos constitucionales.

“El impulso utópico es ‘refundar’ en lugar de reformar los países, expresado en nuevas constituciones o en la descalificación a oponentes políticos. Esto con frecuencia milita en contra de los objetivos más modestos, pero alcanzables de buen gobierno”, asegura el columista.

En ese sentido, se toma como ejemplo la propuesta de nueva Constitución de Chile. “Con 110 artículos en su capítulo ‘Derechos Fundamentales y Garantías’, es un detallado proyecto para una sociedad ideal donde nadie sea discriminado y todos gocen de igualdad, aunque algunos más que otros. Garantiza a todos el derecho, entre otros, a la neurodiversidad, al libre desarrollo de personalidad, identidad y proyectos de vida y al ocio, descanso y disfrute del tiempo libre”, señala el texto.

Además, asegura que “no importa que estas sean aspiraciones vagas, a menudo están en desacuerdo entre sí y es muy poco probable que se realicen”.

“El anhelo de la utopía es una respuesta a las injusticias y desigualdades de las sociedades latinoamericanas, pero también puede empeorar los problemas. La utopía desliza con demasiada facilidad hacia la distopía de la pobreza y estados policiales como lo sucedido en la Cuba de Fidel Castro, la Nicaragua de Daniel Ortega y la Venezuela de Hugo Chávez. Incluso donde no lo hace, puede generar frustración y reacción como puede ser el destino de Chile”, recalca.

La columna de opinión cierra afirmando que es mejor para los políticos de América Latina “ser honestos con su gente sobre los límites de lo posible y seguir el camino del progreso constante en lugar de la búsqueda del paraíso”.

No es la primera vez que el medio se refiere a nuestro país, ya que a comienzos de mes llamaron a rechazar la propuesta de nueva Constitución señalando que si bien tiene cosas positivas, el texto es confuso, “absurdamente largo” y “excesivamente progresista”.

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