La confianza de los consumidores anotó una baja en junio, arrastrada principalmente por las perspectivas futuras, en medio del aumento de la inflación, los menores salarios y un empeoramiento del mercado laboral.

Así lo muestra el último Índice de Percepción del Consumidor (Ipeco), elaborado por el Centro de Estudios en Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo (UDD), el cual arroja que en junio la confianza de los consumidores tuvo un alza de 18 puntos respecto del mismo mes del año anterior, pero una caída de 6,9 puntos respecto al mes anterior, llegando a 96,9 puntos (en índice con base 100 en 2001), su menor nivel desde octubre del año pasado.

Esta es la segunda caída mensual consecutiva del indicador, el que ya está sintiendo los efectos de la mayor inflación, el enfriamiento del mercado laboral y una economía que se comienza a desacelerar, en relación a las fuertes alzas tras la pandemia. Las noticias económicas vigentes durante el mes fueron mixtas para la confianza de los consumidores. El Imaec de abril aumentó un 6,9% en doce meses. Por otro lado, el Índice de Actividad del Comercio (IAC) aumentó un 4,0% en abril, con lo que sumó una caída de 1,3% en doce meses. Respecto de la inflación, el IPC aumentó en 1,2% en abril, acumulando un crecimiento de 11,5% en doce meses (el cual ya va en 12,5% con el dato de junio).

Y, entre los factores que determinan los ingresos de los hogares, la tasa de desempleo aumentó a 7,8% en el trimestre terminado en mayo, mientras que el índice real de remuneraciones de abril disminuyó un 0,8% durante el mes, acumulando un retroceso de 2,3% en un año.

Detalles del indicador

El Ipeco se construye en base a un índice de coyuntura, sobre el presente, y otro de expectativas hacia adelante.

De acuerdo al informe, respecto del mes inmediatamente anterior, la percepción del presente aumentó marginalmente 0,6 puntos, hasta 147,1 puntos. Con esto, registró su tercera subida consecutiva, pero está lejos del peak de diciembre (157,5).

Dentro de este índice, la percepción de la situación económica actual disminuyó 0,8 puntos durante junio, de levemente pesimista a moderadamente pesimista. Por otra parte, aun cuando la percepción del desempleo actual aumentó 3,3 puntos, se mantuvo optimista, debido a una disminución de las visiones pesimistas y un avance de las visiones neutrales.

En tanto, el Índice de Expectativas cayó 9,6 puntos respecto a mayo, hasta 78,9 puntos, también su nivel más bajo desde octubre pasado. Su indicador sobre la percepción de la situación económica futura cayó 11,7 puntos (hasta 73,4), pasando de moderadamente pesimista a muy pesimista. Mientras, la percepción del desempleo futuro retrocedió 17,7 puntos (a 100,7), bajando de de levemente optimista a moderadamente pesimista. Este es el menor nivel respecto de la visión del mercado laboral futuro desde agosto pasado, en un contexto en el que las ofertas laborales han disminuido y las variaciones en las remuneraciones no logran seguirle el ritmo al aumento de precios.

De hecho, finalmente la percepción de los ingresos futuros también cayó 2,5 puntos (a 70,3), manteniéndose en nivel pesimista.

Por estrato socioeconómico, todos los grupos registraron caídas, con las mayor en el estrato D, que retrocedió 41,8 puntos, seguido del C3, con una baja de 9,4 puntos; el ABC1, con -2,4; y el C2, con -1. Ese último grupo siguió siendo el más pesimista de la muestra.

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