Después de haber calificado la idea de reforma previsional del expresidente Sebastián Piñera como “redondita”, las impresiones del economista Klaus Schmidt-Hebbel son distintas frente al proyecto de la actual administración. Según consignó en entrevista con Radio Infinita, la propuesta anterior “me gustaba en un 70%, esta me gusta en un 7%”.

Esto, ya que el ex economista jefe de la OCDE señaló que “el 90% de lo que propone esta reforma es malo”. De todo, el académico solo rescató el incremento de la PGU hasta $250 mil, “y financiando esto –espero que se cumpla– con impuestos generales y no por impuesto al trabajo”.

Apuntando al ministro de Hacienda, Mario Marcel, como uno de los principales responsables, Schmidt-Hebbel indicó que “destruir las AFP y dividir sus funciones en dos es una muy mala idea que no tiene ningún fundamento empírico o técnico, y simplemente nace por un prejuicio”.

Además, agregó que “el broche de oro de lo malo es el 6%”. Según explicó, lo negativo no estaría en el incremento de las tasas de contribución, sino en su concentración hacia un sistema de reparto.

“Existe un consenso muy generalizado entre los economistas técnicamente calificados del mundo, no solamente de Chile, que los sistemas de reparto son inferiores en cuanto al nivel de pensiones que pueden pagar. Son insostenibles y además alejan a las personas por las que se hacen las contribuciones respecto de sus derechos previsionales”, argumentó el experto.

En este sentido, el profesor de Economía calificó de “craso error” el cambio de estructura que propone la reforma. “Con nuevas gestoras puramente de inversión que quiere fundar el ministro Marcel, ¿Cómo lo van a hacer sin administrar cuentas?”, cuestionó.

Críticas al manejo estatal

Por otra parte, Klaus Schmidt-Hebbel también criticó la falta de evidencia sobre la eficiencia de la gestión estatal. “En general, el sector público lo hace peor que el sector privado, y además está sujeto a menor transparencia y mayor corrupción”, aseguró.

En esta línea, planteó que no se puede comprometer el no cobro de comisión por parte del nuevo ente público. “Es como decir que los funcionarios públicos van a trabajar gratis. Nosotros sabemos que perciben sueldo y esos sueldos son en promedio 20% superiores a la misma pega desplegada por un trabajador con la misma calificación, género, edad y experiencia”, dijo el economista.

En contraste, Schmidt-Hebbel señaló que, aunque igualmente se aumentaran los seis puntos de cotización pero se mantuvieran las administradoras actuales, la comisión de cobro no subiría. “Ninguna AFP tiene porque cobrar un peso más si es que administran 10%, 16% o 1%”, enfatizó.

“En cambio ahora como hay dos pagos, uno a las AFP actuales o a las empresas sucesoras que van a seguir agregando ese 1% por el 10% que nosotros contribuimos, más las comisiones escondidas, implícitas, que no reconoce el ministro, que son los sueldos de los funcionarios públicos que tienen que hacer toda la pega”, sostuvo el ex economista jefe de la OCDE.

Reforma tributaria

Ya que por el aumento de la PGU la reforma previsional se liga a la propuesta tributaria, Schmidt-Hebbel también fue crítico respecto a esta última, reprobando las formas de recaudación levantadas por el titular de Hacienda.

“El señor ministro siempre juega brutalmente al tejo pasado. Lo que envió en la reforma del royalty minero era colocar uno de 100 y finalmente con sus indicaciones dos semanas atrás lo bajó a 35″, afirmó el economista.

Como alternativa, Klaus Schmidt-Hebbel señaló que “si existiese voluntad política”, se podrían vender empresas públicas y financiar aumentos en las pensiones. “Yo inyectaría directamente parte de esa recolección de mayores ingresos del Estado como una pensión suplementaria y transitoria para mejorar más los $250 mil”, explicó.

“Hay muchas otras formas de elevar tributos que son eficientes y que no están en la propuesta tributaria del señor ministro, lamentablemente”, criticó el académico que calificó el proyecto como pésimo.

“Es la peor propuesta de reforma tributaria en la historia de Chile desde 1820 a la fecha, porque mata el ahorro, inversión, crecimiento, producción, emprendimiento y empleo”, concluyó el experto.

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