Los delegados de la cumbre del clima COP27 en Egipto acordaron, tras unas conversaciones nocturnas, incluir por primera vez en la agenda oficial la delicada cuestión de si las naciones ricas deben compensar a los países pobres más vulnerables al cambio climático.

Durante más de una década, las naciones ricas han rechazado las discusiones oficiales sobre lo que se conoce como pérdidas daños, o los fondos que aportan para ayudar a los países pobres a hacer frente a las consecuencias del calentamiento global. Las naciones ricas, más industrializadas, son históricamente responsables de la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.

El presidente de la COP27, Sameh Shoukry, dijo en la sesión plenaria que abre la conferencia de las Naciones Unidas de este año, de dos semanas de duración y a la que asisten más de 190 países, que la decisión creaba “un espacio institucionalmente estable” para debatir “la apremiante cuestión de los acuerdos de financiación”.

En la COP26 del año pasado en Glasgow, los países de altos ingresos bloquearon una propuesta de creación de un organismo de financiación de pérdidas y daños, y en su lugar apoyaron un diálogo de tres años para las discusiones de financiación.

Las discusiones sobre pérdidas y daños que se incluyen ahora en la agenda de la COP27 no garantizarán la compensación ni reconocerán necesariamente la responsabilidad, sino que pretenden conducir a una decisión concluyente “a más tardar en 2024″, dijo Shoukry.

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