El presidente estadounidense, Joe Biden, criticó este lunes la actitud de su predecesor Donald Trump durante el asalto del 6 de enero de 2021 al Capitolio y apuntó que “le faltó coraje” para frenar a los manifestantes.

“Los policías fueron héroes ese día. A Donald Trump le faltó coraje para actuar. Las valientes mujeres y hombres de azul de toda esta nación nunca deberían olvidar eso. No se puede ser pro insurrección y pro policía. No se puede ser pro insurrección y pro democracia”, dijo.

En su intervención virtual ante la Conferencia de la Organización Nacional de Directivos Negros de las Fuerzas del Orden, el mandatario demócrata subrayó cómo Trump vio la revuelta durante tres horas “mientras estaba sentado cómodamente en el comedor privado junto al Despacho Oval”.

Mientras, según incidió Biden, las fuerzas del orden “derramaban sangre en medio de una carnicería protagonizada por una turba enloquecida que creyó las mentiras” del republicano, que se negaba a aceptar su derrota en las presidenciales de noviembre.

Biden, que calificó el asalto al Capitolio como un “infierno medieval”, ha elogiado a la policía en un momento en el que los republicanos le reprochan el aumento de la violencia en el país y a pocos meses de las elecciones de medio mandato de noviembre, en las que se estima que el Partido Demócrata saldrá perjudicado.

Ese 6 de enero unas 10.000 personas simpatizantes de Trump marcharon hacia el Capitolio y unas 800 irrumpieron en el edificio. Hubo cinco muertos y cerca de 140 agentes heridos.

Desde la Casa Blanca se reprochó también este lunes la pasividad de Trump aquel día. “Tenía una decisión que tomar, posicionarse junto al cumplimiento de la ley o junto a la turba, y sus acciones hablan por sí mismas”, apuntó la portavoz, Karine Jean-Pierre, criticando que el entonces presidente se limitara solo a ver lo que sucedía.

El comité que investiga el asalto de ese 6 de enero, que tuvo lugar mientras en el Capitolio se certificaba formalmente la vitoria de Biden, finalizó la semana pasada la primera ronda de interrogatorios públicos, iniciada hace un mes y que continuará en septiembre.

En esa última audiencia, el pasado jueves, se probó que Trump decidió no frenar de forma inmediata el ataque porque le convenía y en su lugar pasó la tarde viéndolo por televisión, hasta que tres horas después, ante los ruegos de su círculo cercano, emitió un mensaje en el que les dijo que se fueran.

El accionar de Trump

El ex asesor legal de la Casa Blanca Pat Cipollone confirmó que dijo alrededor de las 14.00 “muy claramente que necesitábamos una declaración pública inmediata y clara para pedirle a la gente que se fuera del Capitolio”. Pero “el presidente Trump se negó a actuar debido a su deseo egoísta de mantenerse en el poder”, estimó Elaine Luria.

Peor aún, según ella, a las 14.24 envió un tuit para criticar a su vicepresidente Mike Pence por no querer bloquear la certificación de los resultados electorales, alimentando las quejas de los alborotadores. En las siguientes dos horas envió otros dos tuits, contentándose con llamar a la multitud a “ser pacífica”.

La entonces portavoz adjunta de la Casa Blanca, Sarah Matthews, contó que Trump finalmente accedió a enviar el mensaje solo después de que interviniera su hija Ivanka. Aunque cuando finalmente grabó un video para llamar a sus seguidores a abandonar el Capitolio, no respetó el texto escrito por sus asesores, evitando criticar a los asaltantes. “Conozco su dolor”, optó por decir, presentándose nuevamente como víctima de unos comicios “robados”.

Nunca, durante esos 187 minutos, descolgó el teléfono para “dar órdenes u ofrecer ayuda” a la policía o al ejército, señaló Elaine Luria, mostrando los registros telefónicos de la presidencia.

Al día siguiente, cuando muchos empleados de la Casa Blanca dimitieron, Donald Trump accedió a grabar un video para condenar la violencia. Pero algunos fragmentos dejaron a la vista sus reticencias. “No quiero decir que las elecciones terminaron”, dice, molesto.

(Con información de EFE y AFP)

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