Son lamentables las conclusiones de un estudio del Banco Mundial y el Ministerio de Educación sobre el impacto del covid-19 en la educación. Se dice que nuestros niños podrían perder un 88% de los aprendizajes de un año. Para peor, 2021 no será muy distinto. Es utópico pensar que el próximo año tendremos 30, 40 o 45 estudiantes en las salas.

Así, es penoso que a la fecha no se hayan hecho esfuerzos significativos por dar a conocer colegios que están logrando excelentes resultados. Conozco directamente establecimientos en los que sus estudiantes no solo están lejos de perder un 88% de los aprendizajes, sino que están logrando altos resultados. Colegios que están teniendo mayor asistencia que en modalidad presencial, mayor tasa de responsabilidad (entrega de tareas y trabajos) y mejores resultados en evaluaciones.

Spoiler para los derrotistas: son colegios de todo tipo. Privados y de alta vulnerabilidad, urbanos y rurales. No están usando más recursos que los de la subvención y el equipamiento que ya tenían.

Están usando plataformas gratuitas, como Microsoft Teams o Google Classroom, que lamentablemente los apoderados no conocen como para exigirlas. Están usando recursos SEP para comprar chips de prepago para estudiantes sin conectividad. Están entregando sus computadores y tabletas en comodato a las familias, sin temor a que se pierdan. Están ayudando a los abuelos, que a veces cuidan a los niños, enviándoles sus mismos celulares con las apps instaladas. Están entendiendo las dinámicas familiares (¿por qué las respuestas de los más pequeños aumentan después de las 18:00 hrs. y por qué hay que hacer las clases de los más grandes antes de almuerzo?). Están rastreando y llamando uno a uno a los estudiantes que no se conectan. Están dando retroalimentación oportuna, personalizada y significativa, lo que el estudiante lee como un compromiso especial del docente. Han capacitado a sus profesores y, por sobre todo, han tenido un foco prioritario en desarrollar el vínculo entre estudiantes y docentes.

Saben que la educación online no reemplaza a la presencial, pero tampoco se compran la caricatura desastrosa que se ha hecho de esta última. Han tenido coraje y jamás se han planteado perder el año.

En estos colegios, sus estudiantes no solo aprenderán mucho más que un 12% durante 2020 y 2021, sino que, al regresar, se encontrarán con profesores con una nueva mirada de la educación.

Carta de José Miguel Ossa Guzmán al diario El Mercurio

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