El ex diputado y analista electoral, Pepe Auth, abordó este miércoles los movimientos políticos que se dieron en el gabinete ministerial luego del holgado triunfo del Rechazo en el 4/S; una “ciurgía mayor” al corazón del gabinete que dejó inclinada la balanza hacia el Socialismo Democrático y que para varias voces fue una suerte de “revival” de la ex Concertación.

A juicio de Auth, el Mandatario “hizo lo previsible”, sin embargo, “corresponde simplemente a un equilibrio de las relaciones y de las gravitación de las dos coaliciones que participaban en el Gobierno”. Esto, porque a su juicio “el Presidente optó por quedarse con el análisis inicial, como si el resultado hubiera sido 55 a 45. Visto así, por supuesto es el mejor cambio posible”.

“De alguna manera, el bacheletismo y el laguismo se unen para respaldar al Gobierno de Boric (…) Esto significa que se lee la realidad actual respecto de la realidad de hace de un año atrás o dos años atrás”, planteó.

En esa línea, Auth cree que el Mandatario “se dio muy poco tiempo para reflexionar sobre la magnitud y profundidad de la derrota, que no es sólo una derrota electoral y política, a mi juicio es una derrota cultural. Es una derrota que devuelve al Frente Amplio a su condición de minoría, condición que, por lo demás la elección del 21 de noviembre había demostrado, porque Boric es la persona que llega a convertirse en Presidente con menos apoyo propio de la historia de Chile”.

Frente a la fallida designación de Nicolás Catalado en la subsecretaría del Interior, el analista sostuvo que, en rigor, se trató de “una humillación”, y que el Gobierno haya reculado de la decisión tras los reclamos de la derecha, “habla de la inseguridad actual del Gobierno respecto de su fuerza y es una inseguridad fundada”.

En esa línea, el desembarco del PPD y el PS con “figuras consulares” como Carolina Tohá y Ana Lya Uriarte “le hacen, ojalá, recuperar la seguridad en sí mismo, pero claramente el Gobierno estaba choqueado, digamos las cosas como son”.

En definitiva, a su juicio, “lo que ocurrió el domingo marca un hito en la ruptura del Gobierno con el octubrismo, pero también del octubrismo con el Gobierno. Es un divorcio y yo creo que los divorcios difícilmente, raramente, excepcionalmente son amistosos”, zanjó.

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