Seis de los principales gremios de la industria forestal y de la madera presentaron la campaña “Buena Madera, confiable desde su origen” con la buscan frenar el robo y tráfico de este recurso en la macrozona sur.

La propuesta responde al aumento sostenido que ha tenido el robo de madera en el país en los último años. En 2018 el monto de los delitos asociados a este tipo de prácticas era de US $20 millones; para 2019 ese número se duplicó y alcanzó los US $45,2 millones, mientras que para 2020 llegó a los US $67,8 millones, de acuerdo con cifras de la Corporación Chilena de la Madera, Corma.

La Asociación Chilena de Biomasa (Achbiom), la Asociación Gremial de Pequeños y Medianos Industriales de la Madera (Pymemad), la Asociación de Contratistas Forestales (Acoforag), el Colegio de Ingenieros Forestales de Chile (Cifag), la Asociación de Propietarios de Bosque Nativo (Aprobosque) y la Corporación Chilena de la Madera (Corma) generarán un sistema de trazabilidad de la madera desde el bosque hasta su destino final. 

En Chile hay 23 mil propietarios de bosques productivos, 90 mil propietarios de bosque nativo y 19 mil empresas que operan en la actividad forestal, y que generan fuentes de trabajo para más de 300 mil personas, de acuerdo con cifras de Corma. Con esto se buscará, mediante un sistema de conexión, dar a conocer el origen, características, recorrido y destino de la madera que se extrae de un bosque. La estrategia pretende reducir el robo y tráfico ilegal de madera, que anualmente deja pérdidas por más de 70 millones de dólares, según precisó Corma. 

“Lo que se busca es atacar, primero que nada, un gran problema que hay en la Provincia de Arauco y en la Región de La Araucanía que es el robo de madera; esta actividad ilícita que financia las actividades terroristas y que genera un negocio que es muy lucrativo para estos grupos de delincuentes”, dice a El Líbero el gerente de Acoforag, René Muñoz.

El programa abarca troncos o madera procesada para su venta en retail, abastecimiento de plantas industriales, obras de construcción, consumo hogareño o reparaciones y mejoramientos de vivienda.

Distintos gremios han decidido avanzar en esta propuesta. A la fecha ya se han adherido 65 empresas pymes, medianas y grandes, que en conjunto representan el 70% de la madera que se comercializa anualmente en el país. Para la implementación del sistema, también se ha contado con la colaboración de Conaf y del Servicio de Impuestos Internos, SII.

Desde el año 2013, el uso de facturas falsas en el rubro de la comercialización de la madera ha sido un foco relevante del trabajo de fiscalización desarrollado por el SII en las zonas forestales. La labor consiste en verificar la correcta declaración y pago del IVA relacionado con contribuyentes con actividades en el rubro forestal.

En este sentido, explica Muñoz, lo que se busca es “generar información, que en el origen la madera sea confiable. Es decir, que yo sepa el predio desde dónde viene la madera y si tiene plan de manejo aprobado por la Conaf, si está legalmente inscrito, si el volumen que tiene el predio es el que efectivamente tiene el plan de manejo y eso se va monitoreando a través de un control geo-referencial desde que sale del origen hasta que llega a su destino o al comprador final”.

De acuerdo con la Subsecretaría del Interior, la industria maderera chilena generó 113.000 empleos en 2018 y representa el 2,1% del PIB nacional. La propuesta de los gremios también apunta a mejorar la condición de los trabajadores del rubro. “Este sistema ataca el tema de la informalidad que se genera en el trabajo de las personas que están en este ilícito. Los trabajadores no tienen contrato, por lo tanto, no tienen imposiciones y no tienen salud, tampoco tienen mutualidad, en el sentido de que si se accidentan no están protegidos”, subraya el representante de la Asociación de Contratistas Forestales.

Es a través del mayor control y seguimiento de la cadena productiva que esperan que todas las faenas sean legales, con lo que deberán cumplir con “la ley sobre el trabajo forestal. Eso ya traslada a los trabajadores a la formalidad y están más protegidos en función de la probabilidad de accidentes que ellos puedan tener”.

Durante el lanzamiento de la campaña el pasado miércoles, el presidente de Corma Biobío y Ñuble, Alejandro Casagrande, afirmó que “esta iniciativa es una tremenda contribución para que los compradores de madera y productos renovables propios de la actividad tengan la certeza de lo que están obteniendo es madera confiable desde el origen, hasta el destino”. Al mismo tiempo, precisó que si bien su adhesión es voluntaria, se espera “sumar el mayor número de actores posibles, porque tiene una serie de ventajas y consecuencias positivas para la región y país”.

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