A mediados de mayo, el presidente argentino Alberto Fernández opinió en una entrevista radial sobre situación de los derechos humanos en Venezuela y señaló que ese “problema” estaba “desapareciendo” en la nación caribeña que vive desde hace años una grave crisis humanitaria, política y social sin precedentes bajo la dictadura de Nicolás Maduro.

“Lo digo con mucha franqueza: muchos de izquierda me criticaron porque apoyé el informe de (Michelle) Bachelet (Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos) cuando marcó acciones del gobierno venezolano que atentaban contra los derechos humanos, pero también trabajé para ayudar a Bachelet para que encare en Venezuela una oficina permanente que haga un seguimiento sobre el funcionamiento de los derechos humanos. Y ese problema poco a poco en Venezuela fue desapareciendo. Hay un camino para resolver los problemas que no pasa por meterse en los países ni de forma armada ni con bloqueos”, dijo Fernández en declaraciones a una estación de radio de Buenos Aires.

Crudo y directo, Juan Guidó refutó la declaración: “No están desapareciendo las violaciones a los derechos humanos, están desapareciendo los seres humanos”.

Así de escueta y brutalmente honesta fue la respuesta de Juan Guaidó, el líder venezolano reconocido por más de 50 países como presidente interino de su país, en diálogo con Conecta2, el programa de los periodistas argentino Ernesto Tenembaun y María O Donnell en CNN, cuyo extracto ya se difundió.

El venezolano lidera por estos días un nuevo intento de diálogo para lograr elecciones justas y libres en su país. Para eso, espera que el régimen de Maduro finalmente se comprometa a negociaciones serias. “El gobierno de Fernández puede ser una aproximación, por los nexos evidentes que tiene Cristina Kirchner con Maduro, puede ser un puente de garantía para todos los sectores. Si ese es el rol que quieren y pueden cumplir, para los venezolanos estará bien”, afirmó. Pero advirtió: “Lo que pasa aquí no se puede relativizar”.

Alberto Fernández, presidente argentino y Nicolás Maduro, dictador de Venezuela (Infobae)
Alberto Fernández, presidente argentino y Nicolás Maduro, dictador de Venezuela (Infobae)

La reflexión de Guaidó es un grito desesperado de la oposición venezolana que denuncia las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en su país. De hecho, Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, detalló en un nuevo informe difundido el 1 de julio que el sistema de abusos y torturas aplicado por el régimen chavista a la disidencia opositora sigue vigente en Venezuela.

“La oficina Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) continuó recibiendo denuncias creíbles de tortura o tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Recibió algunos informes de golpizas, descargas eléctricas, violencia sexual y amenazas de violación″, dice una parte del expediente.

La ACNUDH documentó nuevos casos en los que las personas fueron sometidas a desapariciones forzadas, durante las cuales se las mantuvo incomunicadas y las autoridades se negaron a compartir su paradero con sus defensas o sus familiares. “Estas prácticas exponen a las personas detenidas a un mayor riesgo de sufrir malos tratos”, dice el organismo. Además, también recibieron informes de violencia sexual contra mujeres en prisión preventiva, y denuncian que la mayoría de las instalaciones no están adaptadas para cumplir las normas específicas de género y las detenidas a menudo están vigiladas por hombres

En el informe también se denuncia la precaria situación en los centros de reclusión en donde los detenidos son mal alimentados y tiene restricciones para recibir visitas por parte de familiares. Además, la ACNUDH se muestra preocupada por las muertes bajo custodia, especialmente debido a la elevada incidencia de la tuberculosis, la malnutrición y otras enfermedades entre las personas privadas de libertad.

De acuerdo a Foro Penal, una ONG que monitorea la situación de los derechos humanos permanentemente bajo la dictadura militar chavista, hasta el día de hoy existen 306 presos políticos en Venezuela. Además, según esa institución, “más de 9.000 personas siguen sujetas, arbitrariamente, a medidas restrictivas de su libertad”.

Guaidó no fue el único en condenar las declaraciones del presidente argentino. Una de las primeras en alzar su voz en Twitter fue la política opositora venezolana María Corina Machado. “El cinismo del Señor Fernández es una confesión. Es una crueldad. Y una obscena mentira”, manifestó en su cuenta en la red social.

En la misma sintonía, Delsa Solórzano, presidenta del Partido Encuentro Ciudadano y defensora de los derechos humanos, expresó: “Señor Alberto Fernández, en Venezuela se violan todos los DDHH al mismo tiempo. Por ello quien usurpa el Poder en mi país y sus cómplices hoy están siendo investigados en la Corte Penal Internacional. Son criminales de lesa humanidad. ¡Qué vergüenza!”.

Por su parte, Tamara Suju, abogada defensora de Derechos Humanos, Directora Ejecutiva del Casla Institute y Delegada ante la Corte Penal Internacional, subrayó: “Invito a todos los venezolanos a contarle al impresentable de Alberto Fernández la situación de DDHH en nuestro país”. “Es más, debería vivir 6 meses en las catacumbas del régimen preso o 1 mes en cualquier pueblo o ciudad, sin agua, luz, gas de cocina, sin gasolina, sin comida”, agregó.

Elisa Trotta, representante de Juan Guaidó en la República Argentina, mostró su indignación: “Repudiamos las recientes declaraciones del presidente, donde aseguró que el problema de los derechos humanos ha ido desapareciendo en Venezuela. Es una afirmación falsa que, además, significa una ofensa para las decenas de miles de víctimas de la dictadura criminal de Maduro”.

El ex alcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma, quien estuvo más de mil días preso y hoy se encuentra exiliado, también reaccionó: “Esto es una respuesta a las insólitas declaraciones que ha dado el presidente de la República de Argentina, el doctor Fernández. ¿Usted cree que con esas declaraciones van a desaparecer los expedientes de las más de 7.000 ejecuciones extrajudiciales certificadas por la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet?, ¿usted cree que con esas declaraciones va a revivir a las decenas de estudiantes que han sido asesinados?, ¿usted va a aliviarle las penas a los seres humanos que han sido torturados en Venezuela?”.

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