El Banco Central publicó esta mañana el Informe de Política Monetaria (IPoM) correspondiente al tercer trimestre de esta año, documento en el manifestó su especial preocupación por la dura inflación que golpea a Chile, subiendo con fuerzas sus proyecciones en cuanto a las alzas de precios descontroladas en el país.

La entidad presidida por Rosanna Costa revisó al alza sus estimaciones de inflación para 2022 y todo 2023, estimando que para comienzos de 2024 volverá a valores más cercanos a la meta del Central (3%).

“La economía seguirá ajustando los desequilibrios acumulados el año pasado, lo que considera una disminución de la actividad y la demanda por varios trimestres”, apuntó.

El ente rector proyecta que la inflación termine 2022 en un duro 12%, “cerca de 2 puntos porcentuales por sobre lo previsto en junio. Las sorpresas acumuladas en los precios volátiles y la depreciación reciente del peso explican buena parte de esta corrección”.

“Para 2023, en promedio, la inflación proyectada es de cerca de 1 punto porcentual (pp) más alta que en junio, reflejando un TCR que se ubica entre 3 y 4% por sobre el nivel promedio del segundo trimestre. Además, se supone que este permanecerá en niveles más depreciados a lo largo de todo el horizonte de proyección, finalizando dicho período por sobre su promedio de los últimos quince o veinte años”, advirtió.

Al mismo tiempo, añadió, “la proyección considera mayores efectos de segunda vuelta e indexación, reflejo de la mayor persistencia inflacionaria. Los niveles actuales y la evolución anticipada del tipo de cambio son factores importantes detrás de la corrección de las proyecciones de inflación en el horizonte de política, que más que compensa la reducción de precios internacionales de combustibles, alimentos y otras materias primas”.

El escenario central considera que la inflación convergerá a la meta de 3% dentro del horizonte de política monetaria de dos años. “En la proyección, la inflación anual del IPC culminará 2023 en torno a 3,5%, llegando a 3% hacia el tercer trimestre de 2024”, acotó el informe.

“La inflación subyacente tendrá una convergencia más lenta hacia 3%, producto de la fuerte persistencia ya señalada y un TCR más alto. Esta mayor persistencia inflacionaria requiere de una política monetaria más contractiva -en términos nominales y reales- que la anticipada en el IPoM anterior, como se resume en el nuevo corredor de la TPM del presente informe”, agregó.

Además, la entidad explicó que “en gran medida, la convergencia de la inflación a la meta de 3% en dos años se basa en el supuesto de que la economía continuará ajustando los significativos desequilibrios que acumuló en 2021”.

“En el escenario central, la economía crecerá por debajo de su potencial por varios trimestres más, con lo que la brecha seguirá reduciéndose y se ubicará en niveles negativos a partir de fines de este año. En este escenario, el PIB tendrá una variación anual entre 1,75 y 2,25% este año, entre -1,5 y -0,5% en 2023 y entre 2,25 y 3,25% en 2024. Para este trienio, la proyección contempla una trayectoria del gasto fiscal coherente con lo reportado en el último Informe de Finanzas Públicas”, subrayó el IPoM.

En el documento también se expuso que “las proyecciones del escenario central consideran que el ritmo de alza de los precios descenderá en los próximos meses y la inflación anual comenzará a bajar. No obstante, el riesgo de observar un fenómeno inflacionario mucho más persistente es una preocupación para el Consejo”, lo que podría llevar a una todavía mayor restricción monetaria, incluso fuera del límite superior del corredor de la Tasa de Política Monetaria (TPM).

“Este riesgo es especialmente relevante en un contexto donde la inflación ha sorprendido al alza por varios trimestres y las expectativas inflacionarias permanecen sobre 3% a dos años plazo. Recuperar rápidamente los equilibrios macroeconómicos ayudará a reducir este riesgo, al mismo tiempo que permitirá que la economía chilena pueda enfrentar adecuadamente un mayor deterioro del escenario externo”, recalcó.

Por último, el Banco Central señaló que “las personas y empresas están pagando un alto costo por la inflación, en especial aquellas que poseen menores recursos”.

“La prolongación de la situación inflacionaria actual sería altamente costosa, ya que en la medida en que los hogares y empresas comienzan a acostumbrarse y a anticipar mayores velocidades de incrementos de los precios de forma permanente, los costos de reducir la inflación -reflejados en la capacidad de crear empleos, aumentar los salarios y el bienestar general- aumentan en forma sustancial”, cerró.

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