Angela Merkel, blanco de críticas desde el inicio de la guerra de Ucrania por su política para con Rusia, afirmó este martes que no se hace reproches aunque se pregunta a menudo si “se podría haber evitado la tragedia”.

En su primera comparecencia pública desde que dejó el cargo hace seis meses, la ex mandataria explicó que por ejemplo en verano de 2021 no pudo sacar adelante una iniciativa europea para traer de vuelta al presidente ruso, Vladimir Putin, a la mesa del diálogo.

No obstante, echando la vista atrás, le da una cierta “tranquilidad” saber que se esforzó al máximo para impedir la situación actual y que tiene total confianza en la gestión de su sucesor, Olaf Scholz, indicó en una charla en Berlín organizada por la editorial Aufbau.

En relación a las acusaciones de que fue ingenua al creer que Rusia podría cambiar a través de las relaciones comerciales con Occidente, Merkel afirmó que nunca se hizo “ilusiones”, pero que no se podía hacer como si un país vecino “no existiera”.

La ex canciller señaló que entonces ya sabía que Putin “quería destruir Europa” pero que antes de entrar en un conflicto abierto era necesario “intentarlo todo diplomáticamente”.

Resumió su política con respecto al Kremlin como “encontrar un modus vivendi en el que no estemos en guerra sino intentemos coexistir a pesar de nuestras diferencias”.

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