La paradoja de Fermi dice que si existen civilizaciones en rápida expansión en la Vía Láctea, una debería haber llegado aquí a nuestro Sistema Solar. El hecho de que ninguna lo haya hecho implica que ninguna existe.

Muchos pensadores y científicos han abordado la paradoja de Fermi y han tratado de encontrar una razón por la que no vemos ninguna evidencia de una civilización tecnológica en expansión.

Un nuevo artículo científico tiene una nueva respuesta: tal vez nuestro Sistema Solar no ofrece lo que desean las civilizaciones de larga vida y rápida expansión: el tipo correcto de estrella.

La Ecuación de Drake es una estimación probabilística del número de civilizaciones en la Vía Láctea. No nos dice cuántas civilizaciones hay, sino que resume los conceptos con los que tenemos que luchar si queremos pensar en cuántas civilizaciones podría haber.

Un componente crítico de la Ecuación de Drake se refiere a las estrellas. La ecuación considera la tasa de formación de estrellas en la galaxia, cuántas de esas estrellas albergan planetas y cuántos de esos planetas podrían albergar vida.

La ecuación se vuelve más detallada al preguntar cuántos de esos planetas desarrollan vida, cuánto de esa vida se convierte en civilizaciones tecnológicas y cuántas de esas civilizaciones revelan su presencia al liberar señales al espacio. Finalmente, estima la duración de la vida de esas civilizaciones.

Un nuevo artículo aborda la paradoja de Fermi centrándose en los tipos de estrellas. Dice que no todos los tipos de estrellas son deseables para una civilización tecnológica en expansión y que las estrellas de baja masa, particularmente las estrellas enanas K, son los mejores objetivos de migración para las civilizaciones longevas.

El artículo es Asentamiento galáctico de estrellas de baja masa como una resolución a la paradoja de Fermi, y el Astrophysical Journal lo ha aceptado para su publicación. Los autores son Jacob Haqq-Misra y Thomas J. Fauchez. Haqq-Misra es investigadora sénior en el Instituto de Ciencias del Espacio Blue Marble en Seattle, Washington. Fauchez es profesor asistente de investigación en física de la Universidad Americana en Washington, DC.

Según este paper, una suposición subyacente para muchas personas que contemplan la paradoja de Fermi es que las estrellas son uniformemente atractivas para una civilización espacial, y la civilización se extendería por todas partes por igual. ¿Pero es eso cierto?

Los autores de este nuevo artículo no lo creen así: “Sugerimos, siguiendo la hipótesis de Hansen & Zuckerman (2021), que una civilización en expansión se asentará preferentemente en sistemas de enanas K o M de baja masa, evitando estrellas de mayor masa, para maximizar su longevidad en la galaxia”.

Las enanas K y las enanas M (enanas rojas) son longevas. Incluso para una civilización extraordinariamente avanzada, colonizar otro sistema solar requeriría muchos recursos. ¿Por qué gastar esos recursos en un sistema estelar que podría no durar mucho?

Los autores de este nuevo artículo calcularon una nueva estimación del tiempo que una civilización galáctica necesita para colonizar la galaxia si esa civilización solo apunta a las enanas K y las enanas M. Dicen que una civilización galáctica tardaría dos mil millones de años en llegar a todas las estrellas de baja masa.

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