El ministro de Hacienda, Mario Marcel, desde que se anunció la reforma de pensiones se ha dedicado a explicar cómo cambiaría el sistema que actualmente existe en el país, haciendo hincapié en la transición hacia un sistema mixto, con un Estado más protagónico y la desaparición de las AFP como las conocemos hasta la fecha.

Además, de los cambios en la cotización, el aumento de la Pensión Garantizada Universal, y el foco pro mujer que contiene la reforma.

Todos estos cambios tienen un precio, y así lo dejó claro el jefe de la billetera fiscal en entrevista en Radio Universo. En concreto, mencionó que el costo fiscal de la reforma está compuesto por “los gastos en los que va a incurrir el Estado como empleador, porque va a tener que pagar las cotizaciones del 6% más el aumento de la PGU a $250 mil, más el funcionamiento del Administrador Público Autónomo y las inversiones iniciales para que empiece a funcionar el Inversor Público de Pensiones Autónomo”.

Todo esos recursos, comentó, “son equivalente a un tercio de la reforma tributaria, eso equivale entre un 1,2 y 1,5 del producto, que es alrededor de US$4.500 millones”, sostuvo Marcel.

Discusión legislativa

Sobre el debate que se tiene que llevar a cabo en el Congreso, el ministro de Hacienda dijo que “esperemos que se legisle bien y en favor de las personas. Lo primero a evaluar si es una buena o mala propuesta y uno espera que en el legislativo los proyectos se mejoren”.

“Yo creo que el Gobierno ha sido bien pragmático en el diseño de la reforma, ha tratado de buscar lo mejor de la capitalización individual y le ha agregado un componente de seguro social y ha fortalecido la PGU. El gobierno propone un sistema mixto”, agregó.

En esa misma línea, el ministro de Hacienda sostuvo que “cuando se dice que no se va a aceptar que esta cotización de los empleadores vaya a seguridad social, se está diciendo que queremos un sistema monocolor, donde solo exista la capitalización individual y que solo existan las AFP. Es casi como el sistema que diseñó José Piñera a principio de los 80, ese es un planteamiento que es mucho más radical y conservador que el propio proyecto que presentó el Presidente Piñera en el gobierno anterior”.

“Uno tendría que preguntarse por qué hay esta involución conservadora, por qué estamos volviendo a principios de los años 80 en la discusión, si es tan evidente las limitaciones del sistema”, concluyó.

/psg