Pero como dicen, para encontrar una solución se necesita hacer un buen diagnóstico.

Y tal vez, lo que no hay por acá es buen diagnóstico –o al menos conocimiento de los diagnosticados- al momento de discutir la reforma previsional.

Eso sugiere al menos Óscar Contardo, para quien el problema es que la reforma, que parte de la lógica de la solidaridad, se enfrenta al “mito del pueblo solidario”.

Porque, según él, “ese ideal de un pueblo que derrocha virtudes colectivas” no existe y la izquierda debería tenerlo claro.

Mientras Gonzalo Cordero apunta que el problema es otro y está en la definición de solidaridad. Porque una cosa, dice, es la de la Teletón, y otra, muy distinta es la de un Estado que busca “hacer solidaridad” con “los bienes de las personas”.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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