La pandemia no tiene vacaciones, nos ataca con fuerza cual poderoso enemigo, que no distingue clase social, ni religión, partido político, ni raza, ni menos situación económica de tantos hogares que se han visto afectado enormemente.

Cuando se incrementó el primer retiro del 10% se consideró como algo exclusivamente circunstancial y único, sin embargo, este se transformó en otro ingreso necesario y urgente y como una solución, porque no llegaron a tiempo las ayudas del gobierno, y no todas las personas calificaban para recibir diferentes bonos, a raíz de esta pandemia.

Lamentablemente, los retiros de los propios fondos previsionales de cada persona, que siempre fueron destinados para la vejez, se han convertido en un arma de doble filo. Por una parte, si bien es cierto es un recurso del cual se puede utilizar, no deja de ser una pésima política pública, porque ha dejado a millones de personas sin ningún peso en su cuenta individual de cotización obligatoria

Cuando pensábamos qué, con las vacunas y los cuidados personales, eran el mejor antídoto después de un año de pandemia, vemos como un nuevo rebrote ha ido aumentando y muchas personas se encuentran en cuarentena y probablemente lo estaremos todos, en diferentes comunas, y toda ayuda estatal se hace insuficiente, nuevamente estamos ad portas de un tercer retiro del 10%, que lamentablemente muchas personas con los anteriores, hoy ya no cuentan con ese ahorro.

Es penoso ver que cada persona ha tenido que afrontar esta pandemia, utilizando su propio ahorro previsional, donde algunos festinan y les da réditos políticos, que se traducen en votos para una elección en el peor de los momentos de esta crisis sanitaria, donde se indica que debemos hacer cuarentena pero que esta se suspendería para ir a votar, como si en esos días, el virus nos diera una tregua y se convirtiera en un virus amigable.

Cuando nos indican que debemos encerrarnos, eso tiene un impacto económico y social, que debe ser asumido por quienes nos gobiernan y que, así como se plantea la idea de tener una pensión básica y universal, que en general es una buena sugerencia, también debería considerarse una ayuda económica universal para todas las familias que no tienen recursos y que no pueden salir a trabajar, incluida la siempre postergada clase media, que muchas veces no califica para aportes o bonos del estado.

Ya es tiempo de afrontar esta pandemia con todos sus efectos, y dejar la violencia verbal que hemos visto por quienes juraron defender la vida y sólo se preocupan de sus ideologías partidistas que desprestigian a sus pares, que lidian diariamente por combatir este virus que nos quita la salud y la vida.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

www.margotpensiones.com