La crisis del coronavirus ha alterado por completo la forma en la que millones de europeos se desplazan en la Unión Europea. Con las fronteras cerradas y las restricciones impuestas para contener el virus, las reuniones por Zoom y los desplazamientos al pueblo -en el mejor de los casos- han sustituido los viajes exprés en avión tanto de negocios como de placer entre capitales europeas. Pese a las medidas de alivio a las aerolíneas, estratégicas para la economía europea, con el Año Europeo del Ferrocarril, la UE busca impulsar uno de los medios de transportes más limpios de cara a cumplir con los objetivos de neutralidad climática para 2050 del Pacto Verde Europeo.

El ferrocarril es actualmente el modo de transporte más sostenible. En la actualidad, la emisión de gases de efecto invernadero por ferrocarril representa menos del 0,5% de la emisión producida por el sector del transporte en su conjunto. «Entre 1990 y 2017, sus emisiones directas han disminuido un 66% debido a la rápida electrificación de la red ferroviaria mientras que todos los demás modos de transporte han aumentado sus emisiones, especialmente el transporte por carretera», destacan desde la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (AFE) en entrevista con Europa Hoy.

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