Durante varios años consecutivos, la inflación del país latinoamericano se ha situado en niveles muy por encima del resto del mundo, que llegaron a alcanzar el 65.374% y el 19.906% en 2018 y 2019, según los datos del organismo.

La institución multilateral ha advertido de que sus proyecciones para la economía venezolana han de ser interpretadas con cautela ante la falta de información de las autoridades venezolanas. En este sentido, el organismo apunta que la última consulta sobre la economía del país bajo el artículo IV se realizó en 2004.

En 2020, el Banco Central de Venezuela situó la inflación en un nivel del 2.959,8%, un porcentaje desmesurado que, no obstante, se sitúa por debajo del 3.713% estimado por la oposición, que desde 2017 publica su propio índice de precios de consumo ante el retraso de la institución central.

De cumplirse las proyecciones del FMI, la inflación crecería después de que en 2020 esta se redujera en 7.000 puntos porcentuales. Según la oposición, la tasa de inflación anual se situó en el 4.111% en febrero de 2021, frente al 3.478% de enero.

Para contrarrestar esta situación, el régimen de Nicolás Maduro implantó el pasado mes de marzo tres nuevos billetes de 200.000, 500.000 y un millón de bolívares, ampliando así la familia monetaria del país latinoamericano para optimizar a la moneda más devaluada del mundo.

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