Entre pandemia y cambio de ministro, seguimos esperando la reforma previsional, que como siempre, nunca se concreta y eso ya se está haciendo algo habitual en nuestro país, donde al parecer nunca hay tiempo para analizar la real urgencia de mejorar las pensiones de hoy y las próximas que vendrán.

Estamos ad-portas de ver si se aprueba un nuevo retiro de los fondos previsionales, que lamentablemente no llegará a quienes lo hicieron anteriormente, porque ya no tienen fondos, que siempre fueron destinados exclusivamente para la vejez, y que sin embargo, muchas personas se vieron en la necesidad de recurrir a sus propios ahorros en las AFP porque no recibieron recursos ni ayudas del estado o no calificaban para ello.

Una de las medidas que el gobierno implementó en la búsqueda de como ayudar a las personas en esta cuarentena obligatoria, es una bonificación equivalente a $ 100.000 por una sola vez, que lo recibirán quienes perciben una pensión a través de la modalidad de retiro programado, del sistema antiguo y también una renta vitalicia hasta un monto de $ 408.125. Por otra parte, se puede acceder a un préstamo solidario y optar a un pago igual a su pensión.

Dicho lo anterior, creo que si bien es cierto se agradece, no deja de ser un mal chiste por la suma irrisoria del monto y peor aún que los pensionados tengan que endeudarse para poder subsistir, en esta pandemia feroz que nos ataca, cuando vemos que precisamente los adultos mayores, incluyendo específicamente a los pensionados, son los que más se preocupan de cuidarse y cumplen las normativas sanitarias, reciban migajas de bono que sinceramente da vergüenza.

Cuando se sigue cambiando de ministros de hacienda, luego del trabajo, y se sigue postergando la reforma previsional y sólo se entrega un calmante a los pensionados, que han dado lo mejor de su vida a un país que se olvida que sus “viejos” han trabajado con tanto esfuerzo para juntar peso a peso un ahorro obligatorio, para finalmente recibir pensiones de hambre, nos damos cuenta que quienes envían leyes, quienes deben estudiarla o implementarlas, viven en un mundo totalmente ajeno a la realidad.

De esta pandemia no saldremos, sino hasta que logremos una unión, un consenso real en como solucionar las diferencias ideológicas que no nos dejan ver la luz al final del túnel, ese túnel que nos oscurece la visión de país, que va más allá de las ambiciones personales y políticas en post de asignar de mejor forma los recursos y llegar a quienes realmente lo necesitan como son los pensionados de hoy y los de las próximas generaciones.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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