Había muchas ganas de volver a verles. Y, sobre todo, de volver a ganarles. El Barça puso fin a la racha de cinco derrotas contra el Real Madrid con un golpe encima de la mesa con el que evidenció que ha vuelto. El equipo de Xavi protagonizó una exhibición emocionante de personalidad, demostró que ya está capacitado para tutear a cualquiera y ‘bailó’ al eterno rival. Qué más da si ya es demasiado tarde para ganar la Liga. En una temporada en la que las alegrías están muy caras, silenciar el Santiago Bernabéu como en los viejos tiempos se convirtió en un baño de autoestima importantísimo antes de afrontar el tramo decisivo de competición.

Xavi tomó nota del clásico de la Supercopa e ideó un plan para contener a Vinicius. Araujo fue de la partida y ocupó el lateral derecho en detrimento de Dani Alves. No hubo ninguna sorpresa más en el once catalán salvo la suplencia de Gavi. El Barça necesitaría piernas frescas y garra para la segunda mitad y su entrenador era muy consciente de ello. El Madrid, sin Benzema, salió con un 4-4-2 con el mismo Vinicius y Rodrygo en la punta del ataque. Los blancos echaron mucho de menos al francés. Sin la figura de un ‘9’ puro y con Asensio en el banquillo, perdieron demasiado ‘punch’. Aunque saltaron al verde con la intensidad de las grandes noches en Chamartín, la personalidad del Barça trastocó todos sus planes. Si no hubiera sido por Courtois, el partido hubiera quedado visto para sentencia antes del descanso.Real Madrid - Barcelona: resumen, resultado y goles

En el ida y vuelta tradicional con el que empiezan casi todos los clásicos hubo ocasiones de todos los colores para los dos equipos. Ferran Torres no disparó bien a las primeras de cambio y Rodrygo, en la respuesta merengue, estrelló el esférico contra el lateral de la red. Solo se habían jugado siete minutos cuando Ter Stegen tuvo que efectuar una parada salvadora a Fede Valverde. Aunque Aubameyang perdonó la primera ocasión con la que contó, con un chut mordido, el gabonés no falló a su cita con el gol en su segunda oportunidad. A la media hora de juego, después de un largo rato de posesión visitante con una brillante interpretación y ejecución del plan de los de Xavi, Dembélé superó con extrema facilidad a Nacho, que sufrió sobremanera en su misión de relevar al lesionado Mendy, y realizó un centro potente que su excompañero en el Borussia Dortmund se encargó de introducir en la portería de Courtois.El tanto sentó de perlas a un desacomplejado Barça. Nunca hay mejor premio que el del gol. Los últimos instantes del acto inicial fueron un espectáculo. Fútbol de posición. Identidad. Recuerdos del pasado. Ilusiones del futuro. Emoción. Después de un ‘piscinazo’ de Vinicius en una gran acción de Ter Stegen, cuando el Bernabéu y los futbolistas del Madrid todavía protestaban el inexistente penalti al brasileño, Dembélé sirvió a la perfección un córner y Araujo, al puro estilo Carles Puyol, se elevó por encima de todos para ampliar la diferencia en el marcador con un testarazo. La fiesta, sin embargo, solo acababa de empezar. A los ocho minutos de la segunda mitad, el electrónico del profanado templo blanco ya mostraba un 0-4. Y eso que Ferran Torres erró incomprensiblemente un mano a mano en la jugada inicial. El de Foios se recompuso en tiempo récord con una definición espectacular tras un taconazo mágico de ‘Auba’. El gabonés, despiadado, firmó una nueva diana al superar a Courtois con una vaselina mientras la defensa merengue, mermada por el cambio de Mariano por Carvajal de Ancelotti, se quedó parada cuando el asistente señaló un fuera de juego inexistente. El VAR enmendó el error.

Una goleada emocionanteTodos los goles del Real Madrid-Barcelona

El Barça, más feroz que nunca, olió la sangre. Y no dejó de fabricar ocasiones en busca de la ‘manita’. Todos los delanteros culés pudieron redondear la noche con el quinto gol. No llegó. Aubameyang, Dembélé, Ferran Torres y Memphis, que entró en los últimos compases, se toparon con Courtois, que evitó una goleada de escándalo. Con el Madrid arrodillado, sin ideas, sin saber qué hacer para rebasar a Piqué y Eric Garcia, infranqueables, los aficionados blancos acabaron aplaudiendo y celebrando una entrada muy dura de Camavinga a Busquets en el centro del campo en una jugada que resumió la frustración local.Los abrazos efusivos de los futbolistas, el cuerpo técnico y la directiva blaugrana, con un Laporta pletórico en la zona noble del Bernabéu, denotaron una felicidad extrema.

La afición desplazada a la capital española cantó más orgullosa que nunca el himno. En la previa se planteaba un clásico parecido al de 2004, decantado por un gol de Xavi (1-2). El encuentro se pareció mucho más a las goleadas del Barça de Pep Guardiola. Había ganas de volver a verles. Había ganas de volver a ganarles. Y muchas más de hacerlo como en los viejos tiemposReal Madrid - Barcelona, en directo: Clásico de LaLiga Santander hoy, en vivo - AS.com

/Escrito por Jordi Carné para Sport de Barcelona