Que el sistema previsional vigente en nuestro país requiere cambios, no cabe ninguna duda, sin embargo, también es cierto que en todos los países existe esta obligatoriedad de cada trabajador, el destinar un porcentaje de su sueldo imponible, para utilizarlo cuando las fuerzas flaqueen, cuando envejecemos y así poder acceder a ese ahorro forzoso y poder solventar la última etapa de la vida, llamada vejez que llega más pronto de lo deseado.

Ya se instaló el proceso de la convención constituyente, claro que hay que aclarar que el motivo por el cual fueron convocados dista mucho de lo que, hasta ahora se ha visto, y han estado abocados a temas diferentes, sin respetar el límite de las atribuciones establecidas, cuya finalidad es escribir una nueva carta magna, con el consentimiento de todos y sin la exclusión de nadie.

Dicho lo anterior, en el tema previsional, si la clase política junto al gobierno quisieran de verdad, proteger, corregir, preocuparse de los pensionados, no requieren esperar a que termine, o mejor dicho, que comiencen a analizar el tema de las bajas pensiones en nuestro país, porque sólo se requieren consensos y nuevas normativas en la ley y no tener que esperar un año o más con respecto a las soluciones o cambios que pudieran manifestarse en esa convención tan diversa y es de esperar que no se utilice una retroexcavadora para destruir los pilares básicos sino modificar o perfeccionar o ampliar otras alternativas en post de los pensionados de hoy y del mañana.

La palabra “solidaridad”, es utilizada por todos como una bandera de lucha y todos quieren apropiarse de ella, sin distinguir que el ser solidario no sólo depende de cada uno de nosotros en lo personal, sino que toma importancia a nivel país, y que para ello existen los recursos necesarios, que todos aportamos desde que compramos un producto hasta que pagamos nuestros impuestos.

En ningún momento debemos olvidar que los ahorros previsionales tienen dueños y pertenece a cada trabajador, que se les descuenta el 10% de la renta imponible y que ninguna persona o entidad pueda expropiarlo, nacionalizarlo, estatizarlo, incautarlo, cuya finalidad es destinarlo exclusivamente a su futura pensión, y desterrar cualquier atisbo de apoderarse o repartir el esfuerzo de cada persona.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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