En los próximos días nuevamente nos vemos enfrentados a un posible cuarto retiro de ahorros previsionales de las personas afiliadas a una AFP, que partió como “única vez” y que simplemente, ya sea por populismo político en un año electoral o por una real necesidad económica, debido a una pandemia que se ha ido extendiendo por más tiempo de lo que se suponía, tendremos una nueva votación por un cuarto retiro.

Dicho lo anterior, los efectos de este nuevo 10%, tienen una doble mirada, por una parte, el efecto positivo de ésto, significó para muchas personas, la única forma de subsistir, o poder acceder a pagar dividendos atrasados, emprender algún negocio, pagar deudas, enfermedades, sin endeudarse con un banco, y ven una oportunidad de poder reinventarse con ese capital propio y de años de esfuerzo.

Por otra parte, el retiro de los ahorros previsionales, también tiene su efecto negativo, como son la baja de los fondos de los afiliados y también de los pensionados, que han visto como los multifondos más conservadores, se han visto afectados, también hay que considerar que al haber mayor dinero circulando, eso se traduce que los precios suben, porque hay más demanda de productos, no existen las ofertas, los artículos empiezan a escasear y eso se traduce en mayor inflación y en alzas sostenidas.

Cuando se dice llegar a otro retiro del 10%, la verdad es que en pandemia toda ayuda es positiva, sin embargo, el desfonde del ahorro obligatorio, que siempre ha sido destinado para la vejez, jamás debió haberse considerado para afrontar la crisis sanitaria, pero como no llegaron las ayudas oportunas, es como abrir una lata de conserva y ya no se puede cerrar. Lamentablemente millones de personas ya no cuentan con ahorros a retirar, y lo que se requiere es una reforma previsional y generar trabajo que permita retomar la senda de un crecimiento sostenido y real.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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