Pese a los esfuerzos de los gobiernos por aumentar el peso de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) en la matriz energética, el proceso no se ha podido dar de manera tan acelerada como estaba previsto y los combustibles fósiles siguen teniendo una importante relevancia, afectando no sólo las emisiones de CO2, sino que, en un escenario que además ha incluido un alza en los valores, presionando los costos.

De acuerdo a datos de Bloomberg, los precios del carbón han subido cerca de 140% en lo que va del año a nivel mundial, los del gas natural se han elevado en más de 70%, mientras que los del petróleo Brent lo han hecho en 42,65% y los del petróleo WTI en 41,65%.

En el caso de Chile, la situación además se ve agravada por la severa sequía que afecta al país desde hace ya 12 años y que se ha traducido en una menor capacidad de generación hidroeléctrica.

Esto ha llevado a que se haya tenido que recurrir a una mayor generación térmica, asumiendo en parte los mayores precios antes mencionados. Así, el costo marginal, que es el valor al cual se transfieren la energía las generadoras, se ubica actualmente en la estación de Quillota en US$91,1 por MWh, muy por sobre los US$31,6 por MWh en lo que estaba en igual fecha del año pasado.

El biministro de Energía y Minería, Juan Carlos Jobet, señaló recientemente en una exposición ante la Comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputados que “este año 2021 vamos a inaugurar la misma capacidad de (energía) solar y eólica que hemos construido en toda nuestra historia, ese número se va a duplicar en un año, entonces estamos creciendo a tasas muy aceleradas en renovables no convencionales, pero todavía representan un porcentaje menor de nuestra matriz”.

Menor hidrolectricidad

Asimismo indicó que “la hidroelectricidad representó más del 50% entre el año 1990 y el 2010, el año pasado fue apenas 27% y este año va a ser peor, y eso lo estamos supliendo básicamente en el corto plazo con generación térmica”.

La necesidad de respaldar la generación llevó a que a inicios de agosto el Coordinador Eléctrico Nacional solicitara a la empresa AES Andes que la central carbonera Ventanas 1, que había salido de operaciones el 30 de diciembre de 2020, volviera a estar disponible para funcionar.

¿Pero por qué pasa esto en un sistema que teniendo una capacidad instalada de 28 mil megawatts, tiene una demanda máxima del sistema de poco más de 11 mil megawatts?

Eso es debido a que en periodos de sequía se opta por resguardar el agua que está almacenada en los embalses, mientras que las energías eólica y solar también dependen de factores climáticos como son el viento y la luz, a diferencia de la generación en base a combustibles fósiles.

Sin embargo, como estas fuentes de energía son más caras se produce un aumento en los costos, el que probablemente se traducirá en un alza en las tarifas para los grandes clientes, es decir las empresas como las compañías mineras, mientras que en el caso de los hogares y las pymes dicho incremento no se verá reflejado ya que los precios están regulados por la vía de licitaciones entre las distribuidoras y las generadoras.

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