Si de pérdida de la confianza se trata, la confianza económica del pasado parece haberse desplomado definitivamente. Los temores de antes dejaron de serlo. Y las convicciones perdieron terreno. Parece el mundo de Groucho Marx, ese de los principios intercambiables -“si no le gustan, tengo otros”. “La lógica de la desconfianza en las instituciones, anhelada y buscada por algunos, avanza de forma corrosiva”, escribía el domingo pasado Max Colodro. Y es “esa degradación de las instituciones, el debilitamiento de las reglas del juego y del Estado de Derecho”, la que “asoma como un ruido ambiente que explica en parte las menores proyecciones de crecimiento e inversión”, decía.

Pero más allá de desconfianza y principios intercambiables, parece que vivimos en un “Mundo Mágico”, según Daniel Matamala. Cuidado con el exceso de gasto. “En el mundo mágico, la inflación puede ignorarse, y el IFE, extenderse indefinidamente. En el mundo real, en cambio, esto tiene consecuencias dolorosas”, escribe. La memoria a veces es frágil, pero “la historia la conocemos (…). Cuatro de los cinco grandes derrumbes salariales en la historia de Chile ‘fueron efecto de expansiones monetarias desmedidas y grandes brotes inflacionarios’ advierte el doctor en historia económica Mario Matus”, apunta Matamala. Y el riesgo de caer de nuevo está ahí.

Por eso Óscar Guillermo Garretón apunta a uno de los desafíos que tiene por delante quien llegue a La Moneda: la gobernabilidad. Y si bien, apunta, “la derecha está lejos de liberarse de culpas (…) me abisman más las señales de ingobernabilidad que dan quienes se proclaman de izquierdas”. Por eso, se pregunta “¿cómo alguien puede defender que es gobernabilidad de izquierda propiciar políticas que reconocen indeseables y terminan pagando los mas vulnerables?”. Y va más allá: “No es exagerado decir que vivimos el mayor escándalo que tenga memoria de apropiación premeditada e indebida de la economía nacional en perjuicio de las mayorías”.

Lo decía Mario Marcel en una entrevista el domingo pasado: “No hay nada más inhumano en economía que la inflación”. Y lo apuntó también Carolina Tohá en una columna el sábado. “En el fondo ni la animadversión a las AFP, ni la preocupación por la situación de las familias chilenas, ni las contorsionadas teorías sobre las decisiones del Banco Central alcanzan para explicar lo sucedido”. Y, agrega: “Cuesta entender en qué punto (esto) es coherente con lo que cree la izquierda”.