Como agrega Hernán Cheyre, pareciera que la esperanza escasea por estos días en algunos sectores ante los esfuerzos de otros por “ir corriendo el cerco”.

Y si bien es “plenamente legítimo” el entusiasmo de algunos por avanzar en esa dirección, para el economista el problema es que “estos mismos entusiastas están haciendo caso omiso de las reglas ya establecidas para poder hacerlo”.

Ha sucedido con el debate por el cuarto retiro y pasó también con la propia Convención “que no trepida en saltarse los límites”.

Se olvida que “la existencia de límites y de reglas del juego claras y objetivas es fundamental para el adecuado funcionamiento de un sistema democrático”. Sin ellas quedan pocas esperanzas para saltar el otro cerco, el del subdesarrollo.

Y los límites ayudan también a contener los desajustes económicos, como los que estamos viendo en estos días con un IPC que en septiembre registró su mayor variación mensual dese 2008.

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