En los últimos debates televisivos y radiales, se deja de manifiesto que a veces las ansias por tratar de captar el mayor número de votos para el cargo presidencial, deja en evidencia falencias no menor en diversos temas y especialmente uno tan sensible como es el ámbito previsional.

Si bien es cierto, no todas las personas son expertas en todos los temas relacionados con el país y su funcionamiento, existen conocimientos básicos como es el tener presente que una modalidad de pensión, llamada renta vitalicia, es un ingreso para quien ha contratado con una compañía de seguros, después de haberle traspasado los ahorros de toda una vida, para que ésta pague una pensión no sólo al pensionado, sino que también a su cónyuge, hijos menores  y eventualmente, con un seguro, a quienes desee proteger por un período de 10, 15 o 20 años, que no existe en una AFP, y que por lo mismo no es “heredable”.

Dicho lo anterior, todo el año hemos visto como en el congreso, han utilizado el tema de los retiros del 10% a cambio de votos, y queda muy claro que diputados y senadores, carecen de mínimos conocimientos en el tema previsional, que más bien parece un curso de enseñanza básica y no de personas preparadas para ostentar dichos cargos en representación de sus votantes.

Que dice el programa del candidato de izquierda:

Que los ahorros previsionales no serán de propiedad de los cotizantes, después hubo un cambio de idea, luego señala que las “rentas vitalicias son heredables”, y la realidad es que esa afirmación No Existe en la modalidad aludida, distinto es tomar períodos garantizados. Esto es bastante más serio que jugar play station, o manejar un auto sin ni siquiera conocer para que sirve el embrague.

Por otra parte, el programa del candidato de derecha:

Propone un depósito de $ 1.000.000 a todos los niños al momento del nacimiento, una pensión básica universal, al menos para el 80% de menores ingresos, que será un beneficio adicional a la pensión que cada persona haya ahorrado. Aumentar la tasa de cotización un 4% adicional al actual que es del 10%, en forma gradual, en un sistema mixto y no de reparto.  Además, el derecho fundamental de que cada persona pueda elegir libremente, que entidad quiere que le administre sus ahorros para la vejez.

En un ambiente altamente polarizado, con ideas totalmente opuestas, es necesario hacer una pausa y cada uno de nosotros analizar que es lo mejor para nuestro país, más allá de las diferencias entre unos y otros, porque lo que decidamos hoy será lo que tendremos mañana y esto es sin llorar.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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