La última pelota queda atrapada entre los guantes de Agustín Rossi. Entonces, llega la explosión. Y los fuegos artificiales. Y el grito del corazón. La Bombonera cobra vida. Y Boca también, claro. En este campeonato que parecía acabado el 31 de julio, cuando cayó goleado por Patronato en Entre Ríos. Desde ese momento, no perdió más. Y el impulso del triunfo en el Superclásico puede ser decisivo en la recta final de la Liga. Si no ganan Atlético Tucumán y Gimnasia, ¿cómo no se va a ilusionar? En definitiva, es el equipo que más partidos ganó en el torneo, cuatro de ellos en forma consecutiva. Esta noche tuvo actitud, concentración y golpeó en el momento justo.