Cuando un convencional, economista destacado, señala con argumentos lo que está ocurriendo en la convención, en materia tan sensible como son nuestros ahorros previsionales que siempre fueron destinado para la vejez, no deja de ser preocupante por decir lo menos, sobre todo cuando no se tomó en cuenta la iniciativa popular que alcanzó la cantidad de 60.850 firmas para ser analizada.

Un empleador que requiere contratar a un trabajador, obviamente debe firmar un contrato donde queda estampado las firmas de ambos, y eso sucede en cualquier relación como es un arriendo, un negocio, una sociedad, una compra, un préstamo, de modo que queda establecido, con documentos y no sólo con palabras, que se están cumpliendo con lo acordado mutuamente entre las partes firmantes.

Desde el presidente de la república, hasta el ciudadano común y corriente, como usted y yo, sabemos que toda decisión debe ser avalada con documentación que lleve nuestra firma. Desde que nacemos, nuestros padres nos inscriben, luego si tenemos trabajo firmamos un contrato, al casarnos firmamos documento, firmar algo representa un compromiso serio y que si se rompe tiene consecuencias.

Que el presidente o una ministra diga que “no se expropiarán los ahorros de los trabajadores” no es suficiente para dar tranquilidad a las personas, los cargos políticos se terminan, las personas se van,  y quien responderá por esas frases, lo que valen son los hechos y los documentos firmados, no que se diga que es implícito aquello que tampoco es garantía de nada, ya sabemos que esas palabras también las pronunciaron en el país  vecino, y no se respetaron y ocurrió el corralito con las consecuencias por todos conocidas. Las palabras se las lleva el viento.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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