El tema previsional, hace años que se está tomando la agenda pública y esta trasciende de un gobierno a otro. El motivo es que se ha hecho habitual el haber utilizado esos ahorros de los trabajadores, cuando fueron las votaciones, luego el inicio del nuevo gobierno, y la pregunta es, hasta cuando esperaremos que quede establecido que estos ahorros no serán utilizados para otros fines.

Cuando se es ambiguo en la vida, eso se ve reflejado en las votaciones, en las palabras cambiantes, en las conveniencias partidistas, en las instituciones como el congreso, en la convención constituyente, que se manifestaron con más de 60.000 firmas “Con mi plata No” y en el gobierno, donde la inacción ya es parte del día a día, y no se considera la opinión de las personas, que requieren y necesitan certezas, seguridad y un capitán que ponga orden en un barco que parece navegar a la deriva.

En la última encuesta, se indica que más del 86% de las personas en nuestro país, necesitan garantías que los ahorros de los trabajadores, no serán expropiados, aunque tengamos claro que no se puede pagar por dinero, en realidad la palabra correcta será que estos no sean estatizados o nacionalizados, y que sigan siendo de propiedad de cada persona, y que hasta el momento sólo hemos visto confusión, equívocos y nada de convicción.

Por otra parte, se indica que el 88% de los encuestados, señalan que desean que sus ahorros de toda una vida, sean heredables, es decir qué en caso de fallecimiento, este dinero, que es el fruto del esfuerzo de toda una vida, sea entregado cuando corresponda, a sus familiares, lo que es obviamente y de perogrullo, sin embargo, en este país donde no se considera la opinión de las personas, esto debe quedar claramente escrito en la nueva constitución que se está escribiendo.

Dicho lo anterior, en la convención constituyente, claramente han demostrado la intención de hacer caso omiso al deseo de toda las personas, de tener la tranquilidad y seguridad que los ahorros seguirán siendo de cada uno de los afiliados a las AFPs, y como se han negado a todo intento de incorporarlo a la carta magna que están redactando, en contra de toda lógica, es porque no creen en la propiedad de los mismos, y se niegan a dejarlos por escrito, tal vez por tener otras intenciones o al menos mantener esa inseguridad propia de dictaduras añejas y partidistas, cuya ideología nubla la mente y no considera proteger a quienes les manifestaron su voto para sentirse protegidos y no terminar siendo despojados de sus ahorros para la vejez.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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