La abrumadora derrota del oficialismo el domingo pasado en el plebiscito de salida por la nueva Constitución no solo está removiendo los tejidos políticos más íntimos de la coalición gobernante, sino también sus planes de cómo avanzar en los próximos años de gobierno. Mientras gana terreno la idea de sacudirse de la agenda constituyente y dejar atrás el “inmovilismo” programático que caracterizó los primeros seis meses desde su instalación en La Moneda, el gobierno comienza a poner todas sus fichas en las reformas estructurales que le permitirán, pretende, dar vida a la ambiciosa agenda social prometida en campaña.

En lo que marca un diseño renovado del “realismo sin renuncia” que caracterizó la segunda parte de la administración de la Nueva Mayoría, con Michelle Bachelet a la cabeza, Boric deberá avanzar mediante una moderación de sus reformas tributaria y de pensiones en un escenario marcado por el “empoderamiento” de la oposición tras el plebiscito, la falta de mayorías en el Congreso y una economía con alta inflación y recesión ad portas.

Las primeras señales de esta moderación que deberá marcar el rumbo de las reformas las dio esta semana el ministro de Hacienda, Mario Marcel, quien ya ha mostrado visos de flexibilidad en la reforma tributaria que se tramita en el Congreso y llamó a escuchar con “humildad” la decisión del plebiscito. De hecho, esta semana expondrá al Congreso un paquete de indicaciones a la reforma tributaria que moderan y corrigen algunos aspectos clave conversados con la oposición y el empresariado.

“Tenemos la responsabilidad de gobernar y llevar adelante reformas que el país valora y que están en el programa de gobierno. Ese trabajo de administrar, gobernar y de impulsar reformas no va a ser igual a la manera que veíamos previo al plebiscito (…) Acá el tema no es la velocidad de las cosas, sino la disposición a buscar acuerdos, consensos”, dijo esta semana el ministro.

En materia previsional, la otra gran ancla estructural de reformas, la ministra del Trabajo, Jeannette Jara, afirma que el diálogo y los acuerdos marcarán el ritmo del proyecto. “Estamos disponibles para profundizar el diálogo político y técnico para buscar mayores acuerdos y, en ese marco, conversar estratégicamente sobre nuestra propuesta de transitar hacia un verdadero sistema de seguridad social, con un pilar contributivo que tendrá ahorro individual y un componente solidario y público, para mejorar las pensiones de los actuales y futuros jubilados y para compensar las enormes deficiencias que tiene el sistema actual respecto de las mujeres”, afirmó la ministra Jara a Pulso.

Pero las dudas sobre el tonelaje político de Boric para avanzar en las reformas tal cual las prometieron también vienen desde el exterior. “El gobierno también debe presentar este mes un paquete amplio de reformas de las pensiones que tratará de aumentar el papel del sector público en el sistema de pensiones. No está claro si el respaldo del Presidente Boric a la Constitución rechazada debilitará la capacidad de su administración para implementar su programa político”, afirmó la agencia internacional de calificación crediticia Fitch Ratings esta semana.

Pese a que el diseño original de la reforma de pensiones, con fuertes componentes de solidaridad y mayor intervención del Estado, hoy tiene un deteriorado piso político después del plebiscito, en círculos cercanos a Hacienda refuerzan la idea de anunciar y enviar pronto el proyecto. “Se enviará probablemente la última semana de septiembre al Congreso”, afirma una fuente legislativa.

Cambio de eje

El reconocido pragmatismo y flexibilidad del ministro Marcel ya ha sido percibido desde el sector privado. Se sabe que se reúne personalmente, incluso ya caída la noche, con los mayores líderes empresariales del país para conversar los nudos de las reformas.

“Marcel no es un enamorado de los proyectos, sino más bien de sus objetivos, y sabe muy bien que después del domingo pisa en un escenario distinto”, afirma un cercano al jefe de las finanzas públicas.

El presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Juan Sutil, destaca que el nuevo terreno político tras el referéndum del domingo debe apuntar hacia la moderación en las reformas tributaria y de pensiones.

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