No se alcanzaron a jugar ni siquiera 10 minutos cuando el partido entre Gimnasia y Boca Juniors tuvo que ser suspendido, luego que se lanzaran gases lacrimógenos por parte de la policía que reprimió los disturbios en las afuera del estadio del Lobo.

Fueron los propios jugadores que comenzaron a cubrirse sus rostros por el fuerte humo que se apostaba en el lugar y que incluso llevó a que los técnicos Nestor Gorosito y Hugo Ibarra se metieran a la cancha para escapar e ir rumbo a los vestuarios. Posterior a eso comenzaron a pasarse los hinchas a la cancha, los cuales quedaron atrapados entre el humo y el cierre de las puertas de acceso.

La represión comenzó primero fuera de la cancha, aparentemente, hubo gente que se alteró porque se habían cerrado las puertas del estadio. Eso ocurrió casi a las 21 horas.

Desde los medios argentinos señalan que hubo un episodio que habría sido el desencadenante: un empujón de un oficial de policía a una niña. Allí se alteraron los ánimos. Además de gases lacrimógenos hubo balas de goma.

La gente empezó a dejar la cancha y la policía continuó tirando gases. Se vieron a muchos hinchas de Gimnasia dentro de la cancha, tapándose la cara por los humos. Mucha gente prefirió esperar en las tribunas porque sabían de la gravedad de los incidentes fuera del estadio.

Los hinchas comenzaron a pasarse a la cancha escapando del humo del gas lacrimógeno.

Mientras había corridas fuera del estadio, continuaban los disparos, que es escuchaban dentro de la cancha. Incluso, muchos hinchas, que habían ingresa al campo de juego, se iban por el túnel de ingreso de los jugadores para resguarsarse.

Por Ignacio Soto Bascuñán