La infraestructura verde urbana es un elemento esencial para el desarrollo y funcionamiento de una ciudad. Esta se compone de zonas “verdes”, tanto de áreas públicas como de privadas, las que le entregan a la comunidad beneficios denominados “servicios ecosistémicos”.

La  temática de gran relevancia en la actualidad, fue uno de las materias que se abordaron en los talleres que lleva a cabo el Centro Cultural, Cristiano y Juvenil Nehuén en la comuna de la Florida, junto a Fundación de las Familias.

La actividad, según puntualizó el gerente general de la Fundación Mauricio Ramírez, cuenta con el financiamiento del Gobierno Regional Metropolitano de Santiago y del Consejo Regional Metropolitano, CORE y se inserta en el Proyecto “Plantemos un árbol, sembremos vida”, cuyo objetivo es destacar el rol que tienen y han tenido los  adultos mayores en el cuidado de nuestra naturaleza y del medio ambiente.

Juan Medina Torres, periodista y director de la Fundación Parque San Cristóbal, orador principal de los talleres referidos a las áreas verdes de la ciudad, destacó la importancia de las áreas verdes, dado que ayudan a combatir la contaminación, favorecen la biodiversidad en el núcleo de las grandes ciudades y facilitan el control de la temperatura y la humedad. Las zonas verdes en el seno de las metrópolis son, además, un importante elemento de cohesión social.

Hoy dada la situación climática que afecta al planeta, puntualizó Medina es más importante que nunca cohesionar  dos conceptos que marcan, en la actualidad, la nueva construcción en cualquier urbe: zonas verdes y bienestar físico y psicológico.

Agregó, haciendo referencia al Parque Metropolitano, los parques urbanos —ya sean históricos o de reciente diseño— son una de las opciones más sostenibles para combatir esta isla de calor y la contaminación: el arbolado y la vegetación, además de producir oxígeno, ayudan a regular la temperatura y la humedad. Como beneficios añadidos, reducen la radiación ultravioleta y el ruido del tráfico rodado y la maquinaria, y son una suerte de oasis para especies tanto vegetales como animales. Y, también, para los ciudadanos: son el lugar perfecto para relajarse, practicar deporte y, en muchos casos, albergan edificios e instalaciones de gran valor histórico y cultural.

Por su parte Ramírez explicó que si bien nuestros talleres apuntan a la comunidad toda, nos enfocamos con mayor fuerza a nuestros adultos mayores, quienes constituyen una pieza muy importante en la sociedad, son transmisores de sabiduría y experiencia. Asimismo, para los adultos mayores,  los beneficios para la salud de estar cerca de los espacios verdes urbanos sin duda representan un papel significativo en su bienestar y calidad de vida.

En este sentido, agregó que, estamos ciertos que a través de este proyecto “Plantemos un árbol, sembremos vida”, del apoyo de las municipalidades y de las juntas de vecinos y organizaciones vecinales,  podremos no solo aportar al bienestar de nuestros mayores, sino que también, colaborar con un granito de arena, con la toda la sociedad, mediante los talleres y la plantación de los árboles, que son donados por la Corporación Nacional Forestal.

Específicamente en la comuna de La Florida se está trabajando con la Fundación la Familia, a cargo de Claudia Segovia, quien destacó el aporte a la salud de las personas puntualmente al estado biosicosocial de la comunidad. “Estamos muy  agradecidos con el Centro Nehuén quienes a través de sus talleres han aportado a nuestra comunidad con conocimientos del medio ambiente, las implicancias del cambio climático, la sabiduría de nuestros ancestros con la medicina natural y por supuesto el disfrute de los baños de la naturaleza”.