“Ese muerto no es de Cancillería”. La frase se ha repetido por estos días en Teatinos 180 y da cuenta de las tensiones que provocó en el gobierno la derrota que se anotó el Presidente Gabriel Boric al postular como candidato a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al exministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre, quien perdió los comicios el domingo pasado ante el candidato de Brasil, Ilan Goldfajn.

El brasileño se impuso por el 80,08% de los votos, respaldado por economías como Estados Unidos y Canadá. En segundo lugar quedó Eyzaguirre, con el 9,93% y, en tercer lugar, el subgobernador del Banco de México, Gerardo Esquivel, quien logró el 8,21%.

Con resultado en mano, la decisión de postular al exministro de Educación -tras el fracaso de Chile- pareciera no querer atribuírsela nadie.

Distintas fuentes del gobierno afirman que la responsabilidad principal respecto de la candidatura -tanto en su nombramiento como en la búsqueda de apoyos- la tenía el ministro de Hacienda, Mario Marcel. Primero, porque la decisión de que Chile presentara una candidatura propia -pese a que estaba la opción de respaldar a cartas de otros países, por ejemplo, el propio Brasil o México- fue tomada por él en conjunto con Boric y, segundo, porque las candidaturas a esa instancia dependen en lo formal del Ministerio que lidera el secretario de Estado cercano al PS.

Quienes negocian los votos de los distintos países y, de hecho, votan como representantes de sus economías en la Asamblea de Gobernadores que elige al mandamás del BID son -precisamente- los jefes de las arcas fiscales respectivos. Fue el propio Marcel quien presentó la carta chilena a los comicios el 3 de noviembre pasado, en las oficinas del Ministerio de Hacienda.

“Hay un cierto consenso en cuanto a la necesidad de tener un candidato a presidente que tenga un perfil técnico, experiencia en organismos internacionales, expertise en un espectro amplio de políticas públicas y en esas circunstancias, con el Presidente Gabriel Boric, hemos resuelto presentar a Nicolás Eyzaguirre”, dijo Marcel en esa oportunidad.

Pero tras un mes de intensas gestiones, las que reforzó el propio candidato viajando a Washington el pasado 9 de noviembre, el revés para el gobierno fue inevitable. El Presidente Boric se enteró del resultado justamente el domingo pasado al aterrizar en Santiago, tras su participación en el foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC). Fue ahí cuando tomó contacto con su ministro de Hacienda para entender qué factores habían inclinado la balanza en favor de Brasil.

En el gobierno aseguran que ese país tenía un poder geopolítico, pero también económico, incontrarrestable por parte de Chile. Y pese a que en algún momento Eyzaguirre habría tenido posibilidades, sobre todo en la recta final de las negociaciones -dicen las mismas fuentes-, el apoyo que habría entregado el presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva, al candidato de ese país -pese a que fue el actual mandatario, Jair Bolsonaro, quien hizo la propuesta de Goldfajn- habría tenido un efecto. En ese escenario, según interpretan en el Ejecutivo, la posibilidad de que Chile se impusiera perdía fuerza.

Así lo sinceró tras conocerse el resultado, el mismo Eyzaguirre. “El apoyo de Lula fue clave (…). La sensación que íbamos recogiendo hasta el jueves en las diferentes reuniones era que nuestra candidatura iba creciendo. De hecho, hubo un artículo en un diario influyente en el mundo de la política en Washington que nos daba la pole position y de repente eso se desarmó y entró Brasil con todo”, dijo en entrevista con Pulso.