Aunque han pasado casi cinco décadas desde que su cuerpo sin vida fue encontrado tendido sobre la cama de su dormitorio, la muerte de Marilyn Monroe todavía sigue rodeada de un gran misterio, y a día de hoy hay muchos que creen que no se trató de un trágico accidente.

Un nuevo libro acerca de la estrella de Hollywood de Nick Redfern, titulado ‘Conspiraciones sobre OVNIS y la misteriosa muerte de Marilyn Monroe’, afirma ahora que en realidad fue asesinada por ‘saber demasiado’ sobre avistamientos y encuentros con extraterrestres.

Esta teoría apunta a que ella tuvo acceso a cierta información confidencial y altamente sensible a través del romance que siempre se rumoreó que mantenía con el entonces presidente John F. Kennedy, a quien le cantó aquella versión muy sensual del ‘happy birthday’ durante la fiesta celebrada con motivo del 45 cumpleaños del mandatario en el Madison Square Garden de Nueva York antes del fallecimiento de la actriz tres meses más tarde.

Al parecer, la estrella de Hollywood estaba al corriente del hallazgo de restos de objetos voladores no identificados que se habrían estrellado en zonas de Estados Unidos y de la existencia de cadáveres extraños conservados en bases militares. Todo ello la convertía supuestamente en un riesgo para la seguridad nacional y habría desembocado en una operación internacional para asesinarla. La información que se difundió en aquel momento acerca de la sobredosis de barbitúricos que la artista sufrió a la edad de 36 años habría sido tan solo una tapadera para no levantar sospechas acerca de la verdadera causa de su muerte.

Teorías de la conspiración al margen, lo cierto es que los primeros agentes de policía que acudieron al hogar de Marilyn, tras recibir una llamada alertando de que la intérprete había muerto, se percataron de que la escena había sido alterada, que las sábanas de su cama se habían cambiado y que no había cerca ningún vaso con agua que ella hubiese podido usar para ingerir las pastillas con las que supuestamente se quitó la vida. Sin embargo, esas incongruencias se han atribuido tradicionalmente a un intento de sus médicos por protegerse de cualquier responsabilidad penal por su muerte si se confirmaba que le habían recetado una cantidad de sedantes demasiado alta.

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