Tras cinco horas de debate, la Sala de la Cámara de Diputados aprobó en general el proyecto de la oposición que busca concretar, por única vez, un impuesto de 2,5% a los altos patrimonios del país, además de subir transitoriamente a 30% el impuesto a la renta de las grandes empresas y eliminar algunas exenciones tributarias.

Lo anterior, con el fin de financiar una renta básica de emergencia para hacer frente a la pandemia.

La iniciativa fue aprobada por 105 votos a favor, 18 en contra y 26 abstenciones, contando así con el respaldo de diputados de Chile Vamos, pese al rechazo que ha manifestado el Gobierno a la medida.

Para avanzar, el proyecto necesitaba 3/5 de la Sala para, es decir, 92 votos. Con esto, el proyecto volverá a la comisión de Constitución para su discusión en particular.

A pesar de visar la idea de legislar la iniciativa, en general los diputados oficialistas criticaron este impuesto, asegurando que será difícil de implementar y que no recaudará lo que se busca.

Así, insistieron en su idea de generar incentivos tributarios para que pymes y grandes empresas puedan retirar utilidades del FUT, junto con establecer un sistema de repatriación de capitales, lo que buscarán reponer en la comisión de Constitución.

Desde la oposición en tanto, relevaron la importancia de implementar este impuesto a los “súper ricos”, argumentando que será necesario para financiar nuevas ayudas dado el contexto actual de crisis sanitaria, junto con recalcar que las principales fortunas del país han crecido fuertemente en medio de la pandemia.

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