Este domingo a eso de las 21:30 horas en la comuna de Puente AltoCynthia Lara acostaba a su hijo pequeño en su cuna, cuando algo llamó su atención.

“Mi mamá me llamó porque al parecer había un pajarito atrapado entre la ventana y la cortina. Estábamos moviendo la cortina, porque el ruido que sentía era fuerte, cuando aparece esta polilla gigante a revolotear por todas partes. Hasta ahí seguíamos pensando que era como una cría de picaflor o algo así, porque era muy grande para ser polilla”, cuenta a Qué Pasa.

La polilla encontrada por Cynthia Lara en su casa en Puente Alto.

“Lo único que atinó a hacer mi mamá -porque yo les tengo fobia- fue a tratar de pegarle con una toalla. Lo hizo muchas veces porque era muy rápida, hasta que cayó y vimos que era una polilla enorme. Tiene que haber medido unos 15 cm de largo aproximadamente. De hecho, en la foto se ve esa especie de ‘polvo’ que botan. El baño quedó lleno de esas pelusas que cubren a las polillas”, agrega.

“Hace algunos años, en nuestro jardín, habíamos vuelto de vacaciones y vimos unas polillas en el árbol de limón. A mi papá se le ocurrió mojar el árbol para que se fueran, y salieron miles. Era como una nube de esas que salen en las películas. Tuvimos que llamar para que fumigaran el patio”, dice Lara.

Lo mismo cuenta a Qué Pasa Juan Vallejos, de Providencia, que en su cuenta de Twitter mostró cómo un centenar de estos insectos se acumulan en su balcón. “Comenzó hace tres días, es muy reciente”, señala.

Ambos casos son sólo una parte de la “invasión” de polillas que afecta a algunos sectores de Santiago. Basta con echar un vistazo a las redes sociales, donde muchos alertan sobre la presencia del insecto en sus casas -sobre todo al caer la tarde-, y no son pocos quienes relatan cómo sus mascotas disfrutan de ellas, dándose un improvisado banquete. Pero, ¿es tan común este fenómeno?

¿Dañinas?

“Está naciendo la generación de polillas adultas de primavera”, dice el profesor Tomislav Curkovic, experto en entomología y académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile. “En general todos los organismos tienen ciclos. En el caso de los insectos su ciclo va del huevo, luego un gusano o larva que crece hasta convertirse en crisálida, y que posteriormente alcanza su adultez, que es su forma más visible. Y esto ocurre todos los años porque los ciclos son siempre los mismos. La única diferencia es que en algunas oportunidades hay más ciclos, y otras hay menos”.

“Lo que está pasando ahora es que están emergiendo los adultos de estas polillas más robustas, y ocurrirá de nuevo en el verano. Muchas de estas polillas tienen entre uno y tres ciclos de vida, que van de uno a dos meses antes de su transformación en adulto, hasta dos semanas después de eso, cuando mueren. Pero depende de la especie. Las polillas más grandes tienen un ciclo o generación al año, por lo que no las volveremos a ver hasta 2021”, añade.

Curkovic indica que los insectos se desarrollan en función del calor. A más temperatura, las polillas se desarrollan más rápido y viceversa. En épocas frías su desarrollo se detiene, y por eso no las vemos en esa época. En años más calurosos los ciclos se aceleran, así que es posible que uno o dos meses más, dependiendo del calor, habrá otra generación de polillas.

“Lo que ocurre es que no todas las polillas nacen al mismo tiempo. Pasa un período de dos o tres semanas de nacimientos, así que entre el principio y el final, estaremos viendo polillas por un mes. Pero sólo viven un par de semanas en la naturaleza”, afirma el experto.

El entomólogo explica que las polillas son una parte de los lepidópteros, que incluyen a las polillas y mariposas. Asegura que en Chile, deben existir casi 1.500 especies, incluyendo mariposas y polillas silvestres, siendo más de la mitad de ellas polillas nocturnas. Y de las que llegan a las casas, son sólo unas 20.

Todas las polillas son hervíboras, y el 99% se alimentan de plantas, mientras que el resto come productos almacenados y se consideran plagas. Las polillas que llegan a las casas y vemos en las ampolletas vienen de afuera. Pero hay otras que están dentro de las casas, asociadas a restos de alimentos, y ahí desarrollan sus ciclos, sobre todo en granos. En Chile hay tres o cuatro plagas que están en los hogares. Si alguien vive cerca de un parque o un cerro, muchas pueden provenir de ahí. Pueden volar hasta un kilómetro, o llegar también desde jardines cercanos”, señala.

“En su etapa juvenil pueden ser un problema, y de hecho muchas polillas en la agricultura son consideradas plagas, pero tienen un importante rol en la naturaleza. Los adultos, tal como las abejas, son polinizadores. Muchas polillas en su estado adulto no son dañinas, y en Chile no hay ninguna que haga daño, más allá de la gente que les tenga miedo por su revoloteo, y porque son algo torpes”, dice el entomólogo.

“Hay muchas plantas que sus flores abren de noche, y las polillas nocturnas son las encargadas de este proceso. Y son parte de una red en la que terminan siendo alimento de otros animales como los murciélagos. Ellas viven, y permiten vivir”, sostiene.

Cuidados hogareños

Consultado por alguna forma de espantar a las polillas o evitar que entren a los hogares, el experto señala que “como sabemos, son atraídas por la luz. La solución sería mantener las ventanas cerradas, o instalar mallas anti mosquitos. El insecticida no tiene mucho sentido porque, además de ser peligroso, no puede aplicarse en techos, paredes o suelo, porque ellas vienen de afuera”.

“Las polillas de despensa están dentro, son más pequeñas y nacen en esta época, pero las grandes no afectan ropa ni alimentos. Aún así, lo mejor es tener los alimentos sellados, ya que pueden generar condiciones para el crecimiento de hongos que sí pueden perjudicar a una persona. Lo mejor es botar el alimento, aunque la polilla de por sí no es dañina si llegamos a comerla”.

Sobre el “polvo” que botan si las tomamos con la mano, Curkovic asegura que “se trata de ‘escamas’, una especie de polvillo que en realidad es una cera que protege a la polilla, aislándola para que no pierda humedad. No es de riesgo, aunque hay personas alérgicas”.

¿Y las mascotas? Curkovic puntualiza que “en general los insectos son considerados una gran fuente de proteína, por lo que no le hacen daño a los animales. Las mascotas por instinto comen lo que vuele cerca de ellas. A diferencia de las moscas o abejas, las polillas no tienen nada con qué picar ni son vectores de enfermedades”.

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