Los resultados de las presidenciales y parlamentarias dan cuenta que el campo chileno se expresó claramente frente a un candidato de extrema izquierda que “anticipó” que eliminaría el rodeo, sin entender nada del mundo rural y su profundo amor a la patria. Las regiones campesinas dieron un contundente respaldo a quienes creen en un Chile único, indivisible y en el que cabemos todos. También se expresaron las regiones en donde los terroristas pretenden dividir a Chile. Los ciudadanos dijeron ¡basta! al asesinato de agricultores, carabineros y transportistas.

Es posible que ahora intenten cambiar el discurso anti tradiciones, anti bandera chilena y se muestren mas amigables con el mundo campesino. Pero la historia es historia y los dados están tirados. Las decenas de marchas a caballo en todo Chile, en paz y respeto por los demás, dan cuenta de que la potencia del mundo rural será gravitante para lograr que recuperemos la paz. Al recorrer Chile, a caballo, he recogido numerosos testimonios de gente de trabajo que solo aspira a vivir en paz. No quieren regalos ni excesivo paternalismo, solo buscan tranquilidad para formar familia y disfrutar del país maravilloso que tenemos. En cada rincón de Chile hay hombres y mujeres libres, que no se dejarán seducir por el discurso de un joven defensor de doctrinas fracasadas e irrespetuoso de quienes tienen más experiencia y conocimientos que él. Boric es ignorante del mundo rural y no entiende que cada día millones de chilenos se vuelcan al campo a producir alimentos y que Chile no es solo un país minero, es también, y cada vez más, un país agrícola. Nuestra fruta y nuestros vinos son embajadores de nuestra identidad, nuestra madera, nuestros granos, nuestra miel y nuestros productos cárnicos y lácteos son testimonio de la ruralidad chilena.

No nos equivoquemos, ya el mundo campesino sufrió los estragos de la reforma agraria, propiciada por partidos que hoy son ignorados por los votantes. En torno al campo están los proveedores de insumos, de alambre, de semillas, de transporte, de riego tecnificado y de miles y miles de emprendedores. Quienes somos del campo defenderemos con firmeza nuestro entorno, nuestras tradiciones y nuestra tierra. Las recientes elecciones son una inyección de energía y esperanza para el mundo rural. El campo respira profundo y será clave en los resultados de la segunda vuelta. Nuestra única bandera volverá a flamear en el lugar que le corresponde y se acabarán los territorios inexpugnables para los organismos legítimos del Estado. No mas temor en caminos y campos, los terroristas deben ser capturados y procesados. No más ambigüedades y que el estado de derecho retorne rápido. Los jueces garantistas tendrán que entender que la Araucanía y sus habitantes -todos chilenos- no quieren más violencia. El rodeo que habría que eliminar es el que hacen los violentistas que de a poco van socavando la sociedad y  rodeando a sus víctimas hasta eliminarlas. El rodeo que nunca se acabará es el de ese campesino que cuida y quiere a sus caballos y que se expresa en la medialuna. El candidato Boric se equivocó de rodeo.

Por Andrés Montero, Ingeniero Comercial UCH, Master en Relaciones Internacionales, The Fletcher School of Law and Diplomacy. Colaborador estable de ABC de Madrid, para ellibero.cl

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