El mar Tirreno (aquel que se extiende al oeste de la península itálica) rodea los 5 kilómetros cuadrados de la ínsula. Se destacan sus acantilados escarpados y el punto más alto de éstos llega a los 565 metros sobre nivel del mar. Su capital: La Punta del Canone.

No hay carreteras ni hoteles y la única forma de llegar es en un ferry desde el puerto de San Paolo. No hay palacios, solo un par de casas y un restaurante, del cual cabe aclarar, su dueño es el rey. El último censo arrojaba 11 habitantes (que no habitan a tiempo completo). También hay unos treinta residentes ocasionales y unas 100 cabras salvajes.

Cabras con “dientes de oro”