Hace poco más de dos años, el emprendedor tecnológico en serie Ben Lamm se puso en contacto con el reconocido genetista de Harvard George Church. Los dos se conocieron en Boston, en el laboratorio Church Lab, y esa fructífera conversación fue el catalizador para fundar la empresa Colossal. El objetivo de la empresa emergente era ambiciosa pero sin financiación: su objetivo era crear un nuevo tipo de animal similar al extinto mamut lanudo mediante la ingeniería genética de elefantes asiáticos en peligro de extinción para que resistan las temperaturas del Ártico.

El proyecto ha estado dando vueltas durante años, pero nunca nadie le había interesado. Pero ahora, según informa el portal Franceinfo, es una empresa con 15 millones de dólares en fondos iniciales de una variedad de inversores y Lamm como director ejecutivo.

“Tuvimos alrededor de 100.000 dólares en los últimos 15 años, que es mucho, mucho menos que cualquier otro proyecto en mi laboratorio, pero no por falta de entusiasmo”, dijo Church. “Es, con mucho, la historia favorita. Nunca hemos hecho un comunicado de prensa al respecto en todos estos años. Simplemente surge naturalmente en la conversación.”

Hasta ahora, la visión de Church para revivir al mamut lanudo era principalmente un sueño. Y lo más sorprendente de todo es que Colossal podría tardar tan solo seis años en crear una cría. Los defensores del proyecto dicen que reconstruir el Ártico con mamuts lanudos podría frenar el calentamiento global al frenar el derretimiento del permafrost, donde actualmente se encuentra atrapado el metano.

empresa mamuts - Una empresa estadounidense de biogenética se prepara para resucitar mamuts
Ben Lamm y George Church

La ronda inicial de 15 millones de dólares fue dirigida por Thomas Tull, y otros participantes incluyen Draper Associates de Tim Draper , Winklevoss Capital y el gurú de desarrollo personal Tony Robbins, entre otros. Otro inversor, Richard Garriott, presidente de The Explorers Club y empresario de videojuegos que gastó 30 millones de dólares para ir al espacio como turista, dijo que estaba entusiasmado con las futuras aplicaciones de la biología sintética, refiriéndose a la ciencia de rediseñar organismos para fines específicos, distintos del mamut lanudo.

Un “elefante” genéticamente modificado

El mamut lanudo se extinguió en su mayor parte durante 10.000 años, y las poblaciones vestigiales finales sobrevivieron hasta hace unos 4.000 años. Sin embargo, genéticamente el mamut es muy similar al elefante asiático.

“El elefante asiático es una especie en peligro de extinción”, explica Church. “Y por eso queremos preservarlo. Hay dos cosas principales que lo están poniendo en peligro. Uno es un virus del herpes. Y el otro es la proximidad a los humanos. Así que nos gustaría arreglar ambos y darles un nuevo hogar, donde haya una gran cantidad de espacio casi sin humanos, que es el norte de Canadá, Alaska y Siberia.”

Entonces, Colossal tiene como objetivo crear un elefante asiático modificado genéticamente con resistencia al virus del herpes y la capacidad de soportar las temperaturas heladas. La cría que Colossal pretende crear se verá y se comportará como un mamut lanudo. Puede parecer ciencia ficción, pero Church confía en que podrá modificar genéticamente al elefante asiático porque ha realizado una manipulación genética similar con cerdos, donde realizó 42 ediciones genéticas en sus células.

El elefante modificado genéticamente se implantaría primero en un endometrio modificado y luego crecería en una bolsa, que se parecería al útero artificial que los científicos de Filadelfia usaron para criar un cordero modificado genéticamente en 2017. En un principio Colossal quería colaborar con científicos rusos para introducir los mamuts en Pleistocene Park, una reserva natural en el río Kolymá en el noreste de Siberia. Sin embargo, la guerra en Ucrania se ha interpuesto en el ambicioso proyecto. Incluso así, la idea es que los mamuts se conviertan en parte de un plan a largo plazo para restaurar la tundra a su estado prehistórico de pastos en lugar de árboles.

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Si estos mamuts lanudos revividos eventualmente repoblaran el Ártico, derribarían árboles pequeños y ayudarían a repoblar los pastos en los que prosperan. Esos pastos reflejan mejor la luz del sol que los oscuros troncos de las coníferas que allí habitan. Además, los mamuts lanudos apisonarían la nieve, haciéndola menos aislante. Esos pastos enfriarían el ecosistema y, a su vez, reducirían la liberación de gas metano atrapado por el derretimiento del permafrost, uno de los principales contribuyentes al calentamiento global.

Implicaciones éticas

Empresas como Colossal abre el debate sobre la posibilidad de clonar especies en peligro de extinción y extintas. La ética de estos tipos de clonación tiene consideraciones especiales, únicamente diferentes de los tipos de clonación practicados comúnmente. La clonación de guepardos (y otras especies vulnerables o en peligro de extinción) puede ser éticamente apropiada, dadas ciertas limitaciones. Sin embargo, la ética de la clonación de especies extintas varía; por ejemplo, la clonación de mamuts y neandertales es éticamente más problemática que la clonación de conservación y requiere más estudios.

Y son muchos los que consideran que la clonación de neandertales o los mamuts no sería ético y tal proyecto debería estar prohibido por la comunidad científica internacional. Por último, debemos recordar una película de hace tres décadas que termina realmente mal tanto para las criaturas extintas como para muchos de sus creadores humanos. Estamos hablando de Jurassic Park y como dice el personaje de Jeff Goldblum, el Dr. Ian Malcolm: “A sus científicos les preocupaba tanto si podían o no podían hacerlo que no se pararon a pensar si debían”. Como siempre, la realidad supera a la ficción.

Original de mundoesotericoparanormal.com

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