Queridos camaradas:

Como ustedes saben, entre los firmantes de esta carta está reflejada una cierta diversidad al interior del partido. Por amor a Chile, y a nuestra propia colectividad política, en diversas ocasiones hemos coincidido en propuestas que hemos hecho llegar a los órganos pertinentes para que, como corresponde, ellos decidan sobre las mismas.

Esta vez lo hacemos, felices y reconocidos del comportamiento del pueblo chileno en el último plebiscito, donde partidarios del Apruebo y del Rechazo concurrieron muy masivamente a expresar su preferencia,  asumiendo, una vez más, que lo que ocurra en nuestro país es responsabilidad de todos y todas.

En un acto que contó con la históricamente más alta participación ciudadana y demostró la solvencia del sistema electoral que hemos construido a través de los años, los votantes depositaron su confianza en que son los medios democráticos y en ningún caso la violencia, el mejor camino para alcanzar los objetivos que harán de Chile la Patria Justa y Buena a la que debemos aspirar, según nos enseña el liderazgo moral y político de los Presidentes de Chile de la Concertación.

Nos parece fundamental que todos los actores políticos y sociales, reflexionemos y estudiemos estos resultados y las conductas ciudadanas.  Nosotros, más allá de nuestras divergencias, creemos que los resultados son una victoria para valorar el Chile plural y diverso que ha sido conformado por los descendientes de los pueblos originarios y de las corrientes migratorias que han ayudado a crear el carácter profundo y permanente de nuestra Patria.

Fueron derrotados los que creyeron que había un conflicto entre el Estado democrático y los pueblos originarios, como lo muestran los porcentajes de participación y votación en las comunas más representativas del país. Convencidos de que es indispensable superar las tremendas desigualdades existentes, en las comunas pobres y ricas la participación fue muy alta y los resultados similares.

Las fuerzas políticas más responsables de gobierno y oposición, explicitaron su compromiso de introducir cambios en una propuesta que desoyó el alma nacional y extremó posiciones. Más allá de las legítimas divergencias que tuvimos en la DC, todos hemos respaldado la necesidad de elaborar una Nueva Constitución que reconozca la condición de un Estado Social y Democrático de Derecho, que se sienta orgullosa de ser una Patria pluriétnica y pluricultural, fortalezca el rol de la mujer mediante la paridad, vele por un adecuado cuidado de la naturaleza, la biodoversidad y los ecosistemas, y reconozca en los jóvenes el anhelo de un futuro más justo.

Expresamos nuestra confianza en la representación parlamentaria de nuestro Partido, que seguirá jugando un rol clave en las decisiones que adopte en el Congreso Nacional, al mismo tiempo que advertimos que el gobierno no puede descargar sólo en el Parlamento el peso de la creación de una solución apropiada.

Es tiempo de asumir responsabilidades, y no de eludirlas, de cambiar de conducta y no ocultar los errores. El Congreso Nacional, conforme a nuestra historia republicana, se debe convertir una vez más, en el espacio de los grandes acuerdos.

Con la experiencia aprendida y con la humildad de quienes no pretendemos jugar roles de liderazgo particular, nos comprometemos a un comportamiento que facilite la recuperación de la DC. Para ello nos permitimos pedir que se  cree una dirección nacional integrada e integradora,  que sea capaz de abrir paso a nuevas generaciones y que promueva la renovación de los liderazgos en todos los niveles, que potencie un debate argumentado y franco sobre el mecanismo y la forma en que  se elaborará la Nueva Constitución, superando los graves errores cometidos en la creación de normas que permitieron  elegir una Convención sin visión del Bien Común y con una equivocada concepción del Chile que somos y que queremos construir.

Una tarea central de esa nueva dirección partidaria consistirá en definir un cronograma claro de renovación de las estructuras vencidas de nuestra colectividad, incluidos la Junta Nacional, el Consejo Nacional, y el Tribunal Supremo.

Si ese encuentro unitario se produce, podemos avanzar en la propuesta DC para el siglo XXI, tarea que le corresponde decidir a nuestro próximo Congreso Partidario. Fortaleciendo las instancias políticas con el adecuado apoyo técnico, podemos preparar propuestas para la Nueva Constitución .

Fortalecidos por nuestra doctrina, por la respuesta de nuestros compatriotas y plenamente convencidos que la Democracia Cristiana puede y debe volver a articular una coalición democrática por los cambios en democracia, les enviamos nuestro fraternal saludo.

 

Firman ex presidentes del PDC:

 

Eduardo Frei Ruiz-Tagle

Andrés Zaldívar L.

Alejandro Foxley R.

Enrique Krauss R.

Ricardo Hormazábal S.

Juan Carlos Latorre C.

Ignacio Walker P.

Carolina Goic B.

Fuad Chahín V.

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